Técnicas de Medición de Masa y Volumen

Introducción

Las Técnicas de medición de masa y volumen son una de las operaciones básicas en cualquier laboratorio de Química. La elección del instrumento adecuado y una correcta manipulación son fundamentales para obtener medidas fiables y reducir errores experimentales.

En esta página se recogen los principales procedimientos utilizados para medir masas y volúmenes de líquidos y sólidos en el laboratorio.

Material utilizado para medir Masa y Volumen

MaterialMagnitudUso principal
Balanza de precisiónMasaMedidas rutinarias
Balanza analíticaMasaMedidas de alta precisión
EspátulaMasaTransferencia de sólidos
Vidrio de relojMasaRecipiente para pesar sólidos
Barquilla de pesadaMasaPesada y transferencia de muestras
Probeta graduadaVolumenMedición aproximada o semiprecisa
Pipeta aforadaVolumenTransferencia precisa de un volumen fijo
Pipeta graduadaVolumenTransferencia de volúmenes variables
BuretaVolumenDispensación precisa y controlada
Matraz aforadoVolumenPreparación de un volumen exacto
MicropipetaVolumenMedición de pequeños volúmenes
PropipetaVolumenAspiración segura mediante pipetas

Medición de Masa con Balanza

Balanza de Precisión y Analítica

Medición directa de una Masa

La medición directa de una masa se realiza colocando una muestra u objeto directamente sobre una balanza adecuada y obteniendo su masa a partir de la lectura del instrumento. Para conseguir resultados fiables es necesario utilizar una balanza con capacidad y resolución apropiadas, correctamente nivelada y en condiciones ambientales estables.

Procedimiento:
  1. Comprobar que la balanza sea adecuada para la masa que se pretende medir.
  2. Verificar que la capacidad máxima de la balanza no vaya a ser superada.
  3. Comprobar que la resolución del instrumento sea suficiente para la precisión requerida.
  4. Situar la balanza sobre una superficie firme, horizontal y libre de vibraciones.
  5. Evitar colocarla cerca de puertas, ventanas, ventiladores, sistemas de climatización o fuentes de calor.
  6. Comprobar que la balanza esté limpia y en buen estado.
  7. Verificar que el plato de pesada esté libre de restos de sustancias anteriores.
  8. Encender la balanza.
  9. Esperar el tiempo de estabilización recomendado por el fabricante cuando sea necesario.
  10. Comprobar que la balanza esté correctamente nivelada mediante el indicador correspondiente.
  11. Ajustar la nivelación utilizando los pies regulables cuando sea necesario.
  12. Realizar la calibración o verificación del instrumento cuando lo establezca el procedimiento.
  13. Utilizar masas patrón adecuadas cuando sea necesario comprobar la exactitud de la balanza.
  14. Retirar cualquier objeto del plato antes de iniciar la medida.
  15. Comprobar que la indicación de la balanza sea cero.
  16. Utilizar la función de puesta a cero cuando sea necesario.
  17. Comprobar que la muestra u objeto que se va a pesar esté correctamente identificado.
  18. Verificar que el objeto esté limpio externamente y no presente restos que puedan modificar su masa.
  19. Comprobar que la muestra se encuentre aproximadamente a temperatura ambiente cuando se requiera una medida precisa.
  20. Evitar pesar objetos calientes.
  21. Evitar pesar objetos excesivamente fríos cuando puedan producir condensación de humedad sobre su superficie.
  22. Manipular la muestra con pinzas, espátulas, guantes u otros utensilios adecuados cuando sea necesario.
  23. Evitar tocar directamente con las manos objetos que requieran una determinación precisa de masa.
  24. Colocar cuidadosamente la muestra u objeto en el centro del plato de la balanza.
  25. Evitar dejar caer el objeto sobre el plato.
  26. Comprobar que la muestra quede completamente apoyada sobre el plato.
  27. Evitar que el objeto sobresalga o entre en contacto con otras partes de la balanza.
  28. En una balanza analítica, cerrar las puertas de la cámara de pesada.
  29. Esperar hasta que la indicación se estabilice.
  30. Comprobar el indicador de estabilidad cuando la balanza disponga de esta función.
  31. No registrar la medida mientras la lectura continúe fluctuando significativamente.
  32. Evitar tocar la mesa o la balanza durante la estabilización.
  33. Evitar movimientos bruscos alrededor del equipo.
  34. No hablar ni soplar directamente sobre una balanza analítica durante la medida.
  35. Leer el valor indicado por la balanza una vez estabilizado.
  36. Registrar la masa utilizando las unidades mostradas por el instrumento.
  37. Comprobar si la balanza está configurada en gramos, miligramos u otra unidad.
  38. Registrar todos los decimales proporcionados por el instrumento que sean significativos para el método.
  39. Evitar añadir cifras decimales que la balanza no pueda medir.
  40. No redondear prematuramente el valor obtenido.
  41. Si la lectura presenta fluctuaciones anormales, esperar nuevamente hasta que se estabilice.
  42. Si las fluctuaciones continúan, comprobar posibles corrientes de aire.
  43. Revisar la presencia de vibraciones.
  44. Comprobar que el objeto esté correctamente centrado.
  45. Revisar la temperatura de la muestra.
  46. Comprobar nuevamente la nivelación de la balanza cuando sea necesario.
  47. Repetir la medida cuando exista alguna duda sobre el valor obtenido.
  48. Cuando el procedimiento requiera medidas repetidas, retirar la muestra y volver a colocarla antes de cada nueva determinación.
  49. Registrar individualmente cada resultado obtenido.
  50. Calcular el valor medio cuando el procedimiento requiera varias determinaciones.
  51. Comprobar la concordancia entre las medidas repetidas.
  52. Investigar diferencias excesivas entre determinaciones.
  53. Cuando se pese directamente una sustancia sólida, no colocarla sobre el plato desnudo si pudiera contaminarlo, reaccionar con él o resultar difícil de retirar.
  54. En estos casos, utilizar una barquilla, papel de pesada, vidrio de reloj o recipiente adecuado.
  55. Si se utiliza un recipiente, determinar previamente su masa o utilizar la función de tara.
  56. Colocar el recipiente vacío en el centro del plato.
  57. Esperar hasta que la lectura se estabilice.
  58. Pulsar la función de tara y comprobar que la indicación vuelva a cero.
  59. Añadir la muestra al recipiente.
  60. Evitar añadir la muestra mientras el recipiente permanezca sobre la balanza cuando exista riesgo de derrame.
  61. Volver a colocar el recipiente sobre el plato cuando se haya retirado para añadir la muestra.
  62. Esperar nuevamente hasta obtener una lectura estable.
  63. Registrar la masa indicada, que corresponderá a la masa neta de la muestra cuando se haya realizado correctamente la tara.
  64. Si no se utiliza la función de tara, registrar por separado la masa del recipiente vacío y la masa del recipiente con la muestra.
  65. Calcular la masa de la muestra mediante la diferencia entre ambas medidas.
  66. Evitar superar en ningún momento la capacidad máxima de la balanza con la suma de la muestra y el recipiente.
  67. En muestras higroscópicas, realizar la medida rápidamente para minimizar la absorción de humedad.
  68. Mantener estas muestras en recipientes cerrados hasta inmediatamente antes de la pesada.
  69. En muestras volátiles, reducir al mínimo el tiempo de exposición al ambiente.
  70. Utilizar recipientes cerrados cuando el método lo requiera.
  71. En sustancias pulverulentas, evitar corrientes de aire que puedan dispersar partículas.
  72. Evitar pérdidas de material durante la colocación y retirada de la muestra.
  73. Limpiar inmediatamente cualquier derrame producido sobre el plato.
  74. No continuar utilizando la balanza si el derrame puede haber penetrado en su interior.
  75. Aplicar el procedimiento de limpieza correspondiente cuando se pesen sustancias corrosivas o potencialmente contaminantes.
  76. Una vez obtenida la medida, retirar cuidadosamente la muestra.
  77. Comprobar que no queden restos adheridos al plato.
  78. Registrar el código o identificación de la muestra junto con la masa obtenida.
  79. Registrar la fecha de la medición cuando sea necesario.
  80. Registrar la identificación de la balanza cuando se requiera trazabilidad.
  81. Registrar la unidad y resolución utilizadas.
  82. Anotar cualquier incidencia que pueda haber afectado a la medida.
  83. Comprobar nuevamente la indicación de cero después de retirar la muestra.
  84. Si la balanza no vuelve correctamente a cero, revisar la limpieza y estabilidad del instrumento.
  85. Limpiar el plato de pesada después de finalizar.
  86. Limpiar también los recipientes y utensilios utilizados.
  87. Evitar utilizar productos de limpieza que puedan dañar el equipo.
  88. Dejar la balanza limpia, nivelada y preparada para la siguiente medición.
  89. Mantener cerradas las puertas de la cámara de una balanza analítica cuando no se esté utilizando.
  90. Registrar que la medición directa de la masa se ha realizado correctamente.

Importante: en una medición directa, el valor solo debe registrarse cuando la lectura de la balanza sea estable. La capacidad, resolución, nivelación, temperatura de la muestra, vibraciones y corrientes de aire pueden afectar significativamente a la precisión de la medida.

Medición de Masa por Diferencia

La medición de masa por diferencia se utiliza para determinar con precisión la cantidad de una muestra transferida desde un recipiente original a otro. Consiste en pesar el recipiente con la muestra antes y después de la transferencia; la diferencia entre ambas masas corresponde a la masa realmente transferida. Es especialmente útil cuando resulta difícil transferir exactamente una cantidad predeterminada de sólido.

Procedimiento:
  1. Comprobar que la muestra esté correctamente identificada.
  2. Revisar el procedimiento analítico para conocer la cantidad aproximada de muestra requerida y la precisión necesaria.
  3. Seleccionar una balanza adecuada a la masa y resolución exigidas.
  4. Comprobar que la capacidad máxima de la balanza no vaya a ser superada.
  5. Situar la balanza sobre una superficie firme, horizontal y libre de vibraciones.
  6. Evitar corrientes de aire, cambios bruscos de temperatura y fuentes de calor próximas a la balanza.
  7. Comprobar que la balanza esté limpia y en buen estado.
  8. Encender la balanza y permitir el tiempo de estabilización necesario.
  9. Comprobar que el equipo esté correctamente nivelado.
  10. Realizar la calibración o verificación de la balanza cuando lo establezca el procedimiento.
  11. Seleccionar un recipiente adecuado para contener la muestra durante la pesada.
  12. Utilizar, según corresponda, un frasco de pesada, vial, tubo, recipiente con tapón u otro recipiente compatible.
  13. Comprobar que el recipiente esté limpio, seco y correctamente identificado.
  14. Introducir una cantidad suficiente de muestra en el recipiente de pesada.
  15. Cerrar el recipiente cuando la muestra sea higroscópica, volátil o susceptible de contaminación.
  16. Comprobar que la muestra y el recipiente estén aproximadamente a temperatura ambiente.
  17. Evitar realizar la pesada con recipientes calientes o excesivamente fríos.
  18. Limpiar exteriormente el recipiente antes de colocarlo sobre la balanza.
  19. Evitar tocar directamente con los dedos las superficies del recipiente que puedan afectar a la pesada.
  20. Manipular el recipiente con pinzas, guantes limpios o medios adecuados cuando se requiera una elevada precisión.
  21. Colocar el recipiente que contiene la muestra en el centro del plato de la balanza.
  22. Cerrar las puertas de la cámara de pesada cuando se utilice una balanza analítica.
  23. Esperar hasta que la lectura se estabilice.
  24. Registrar la masa inicial del recipiente con la muestra.
  25. Registrar todos los decimales proporcionados por la balanza que sean significativos para el método.
  26. Retirar cuidadosamente el recipiente de la balanza.
  27. Preparar el recipiente de destino al que se va a transferir la muestra.
  28. Comprobar que el recipiente de destino esté limpio, seco y correctamente identificado.
  29. Abrir el recipiente que contiene la muestra únicamente durante el tiempo necesario.
  30. Transferir una cantidad aproximada de muestra al recipiente de destino.
  31. Utilizar una espátula, cucharilla u otro utensilio limpio y adecuado.
  32. No intentar necesariamente transferir una masa exacta en esta etapa, ya que la cantidad real se determinará posteriormente por diferencia.
  33. Evitar derrames o pérdidas de muestra durante la transferencia.
  34. Evitar que la muestra quede adherida a superficies externas de los recipientes.
  35. No devolver al recipiente original material que haya entrado en contacto con superficies potencialmente contaminadas.
  36. Cerrar nuevamente el recipiente original inmediatamente después de la transferencia.
  37. Comprobar que no queden partículas adheridas a su superficie exterior.
  38. Colocar de nuevo el recipiente original sobre la balanza.
  39. Utilizar las mismas condiciones de pesada empleadas en la primera determinación.
  40. Cerrar las puertas de la balanza analítica.
  41. Esperar hasta que la lectura vuelva a estabilizarse.
  42. Registrar la masa final del recipiente con la muestra restante.
  43. Calcular la masa transferida restando la masa final de la masa inicial:

Masa transferida = Masa inicial − Masa final

  1. Mantener en el cálculo todos los decimales adecuados a la resolución de la balanza.
  2. Comprobar que la masa transferida se encuentre dentro del intervalo requerido por el procedimiento.
  3. Si la cantidad transferida es insuficiente, realizar una segunda transferencia.
  4. Pesar nuevamente el recipiente después de la transferencia adicional.
  5. Calcular la masa total transferida a partir de las diferencias correspondientes.
  6. Evitar añadir una cantidad excesiva cuando el procedimiento establezca un intervalo limitado de masa.
  7. Si se ha transferido demasiada muestra, no devolver material desde el recipiente de destino al recipiente original salvo que el procedimiento permita expresamente esta operación.
  8. Cuando la masa exacta transferida sea conocida y aceptable, continuar con la siguiente etapa del análisis.
  9. Registrar la masa obtenida como masa real de muestra utilizada.
  10. Utilizar esta masa real en los cálculos analíticos posteriores.
  11. No sustituirla por la cantidad teórica o aproximada que se pretendía transferir.
  12. Si se realizan varias transferencias desde el mismo recipiente, pesar el recipiente después de cada una.
  13. Utilizar cada nueva masa como referencia para calcular la cantidad transferida en la operación siguiente.
  14. Registrar claramente cada pesada para evitar confusiones entre las diferentes transferencias.
  15. Asociar cada masa transferida con el recipiente o muestra de destino correspondiente.
  16. En muestras higroscópicas, mantener el recipiente cerrado siempre que no se esté realizando la transferencia.
  17. Reducir al mínimo el tiempo de exposición al aire.
  18. Realizar las dos pesadas con la menor diferencia de tiempo posible cuando la muestra pueda absorber humedad.
  19. En muestras volátiles, utilizar recipientes provistos de un cierre adecuado.
  20. Cerrar inmediatamente el recipiente después de cada transferencia.
  21. Minimizar el tiempo durante el cual la muestra permanezca expuesta al ambiente.
  22. En muestras pulverulentas, evitar corrientes de aire que puedan provocar pérdidas de partículas.
  23. Realizar las transferencias cuidadosamente para evitar dispersión del material.
  24. Cuando la muestra pueda cargarse electrostáticamente, aplicar las medidas establecidas para reducir los efectos de electricidad estática.
  25. No apoyar ni manipular innecesariamente el recipiente entre ambas pesadas.
  26. Mantener constantes, en la medida de lo posible, las condiciones ambientales durante las dos determinaciones.
  27. Si la lectura presenta fluctuaciones importantes, comprobar la existencia de corrientes de aire, vibraciones o problemas de nivelación.
  28. Repetir la pesada cuando exista duda sobre la estabilidad de una lectura.
  29. Si se produce un derrame durante la transferencia, no continuar automáticamente con el cálculo.
  30. Evaluar si el material derramado formaba parte de la cantidad que debía transferirse.
  31. Repetir el procedimiento cuando no pueda determinarse de forma fiable la masa efectivamente transferida.
  32. No recuperar material derramado de superficies contaminadas para incorporarlo a la muestra.
  33. Registrar cualquier incidencia que pueda afectar a la exactitud de la determinación.
  34. Una vez realizada la transferencia, mantener correctamente identificado el recipiente de destino.
  35. Continuar con la disolución, digestión, extracción u otra operación analítica correspondiente.
  36. Conservar el recipiente original correctamente cerrado si todavía contiene muestra.
  37. Registrar la masa inicial del recipiente con la muestra.
  38. Registrar la masa final después de la transferencia.
  39. Registrar la masa calculada por diferencia.
  40. Registrar la unidad de medida utilizada.
  41. Registrar la identificación de la balanza cuando sea necesaria la trazabilidad.
  42. Registrar la fecha de la medición cuando corresponda.
  43. Registrar el código de la muestra y el recipiente de destino.
  44. Comprobar los cálculos antes de utilizarlos en resultados analíticos posteriores.
  45. Evitar redondear la diferencia de masas antes de finalizar los cálculos.
  46. Retirar cualquier resto de muestra que haya quedado sobre el plato de la balanza.
  47. Limpiar los utensilios utilizados durante la transferencia.
  48. Limpiar el área de pesada después del procedimiento.
  49. Dejar la balanza limpia y preparada para la siguiente utilización.
  50. Registrar que la medición de masa por diferencia se ha completado correctamente.

Importante: en la pesada por diferencia no es necesario transferir exactamente una masa predeterminada. Lo fundamental es determinar con precisión cuánto material ha salido realmente del recipiente original mediante la diferencia entre las masas registradas antes y después de la transferencia.

Uso de la Balanza de Precisión

Balanza de Precisión

La balanza de precisión se utiliza para medir masas con una resolución superior a la de una balanza convencional, aunque generalmente inferior a la de una balanza analítica. Es adecuada para pesadas rutinarias de laboratorio en las que se requiere buena exactitud, rapidez y reproducibilidad.

Procedimiento:
  1. Comprobar que la balanza esté limpia, en buen estado y correctamente instalada.
  2. Situar la balanza sobre una superficie firme, horizontal y libre de vibraciones.
  3. Evitar colocarla cerca de puertas, ventanas, ventiladores, sistemas de climatización o fuentes de calor.
  4. Comprobar que la capacidad máxima de la balanza sea adecuada para la masa que se pretende medir.
  5. Verificar que la resolución del equipo sea suficiente para la precisión requerida por el procedimiento.
  6. Encender la balanza.
  7. Esperar el tiempo de estabilización recomendado por el fabricante cuando sea necesario.
  8. Comprobar que el equipo esté correctamente nivelado.
  9. Ajustar los pies de nivelación hasta centrar el indicador correspondiente cuando sea necesario.
  10. Comprobar que el plato de pesada esté limpio y libre de restos de muestras anteriores.
  11. Realizar la calibración o verificación de la balanza cuando lo establezca el procedimiento.
  12. Utilizar masas patrón adecuadas cuando sea necesario comprobar el funcionamiento del equipo.
  13. Registrar cualquier anomalía detectada durante la verificación.
  14. Seleccionar el recipiente de pesada adecuado para la muestra.
  15. Utilizar, según corresponda, barquilla, vidrio de reloj, cápsula, papel de pesada, vaso u otro recipiente compatible.
  16. Comprobar que el recipiente esté limpio, seco y en buen estado.
  17. Evitar colocar directamente sobre el plato sustancias que puedan contaminarlo, corroerlo o resultar difíciles de retirar.
  18. Colocar el recipiente vacío en el centro del plato.
  19. Esperar hasta que la lectura se estabilice.
  20. Pulsar la función de tara cuando se pretenda medir únicamente la masa neta de la muestra.
  21. Comprobar que la indicación de la balanza vuelva a cero después de realizar la tara.
  22. Retirar el recipiente para añadir la muestra cuando exista riesgo de derrame sobre la balanza.
  23. Tomar la muestra utilizando una espátula, cucharilla u otro utensilio limpio y adecuado.
  24. Añadir inicialmente una pequeña cantidad de muestra al recipiente.
  25. Colocar nuevamente el recipiente en el centro del plato.
  26. Esperar hasta que la lectura se estabilice.
  27. Añadir pequeñas cantidades adicionales hasta aproximarse a la masa requerida.
  28. Evitar añadir de una sola vez una cantidad excesiva de muestra.
  29. Si se supera la masa deseada, retirar cuidadosamente una pequeña cantidad con un utensilio limpio.
  30. No devolver al recipiente original el exceso de muestra cuando exista riesgo de contaminación.
  31. Esperar nuevamente hasta obtener una lectura estable después de cada modificación.
  32. Registrar la masa indicada por la balanza.
  33. Anotar todos los decimales proporcionados por el instrumento que sean significativos para el método.
  34. Comprobar que la unidad de medida seleccionada sea la correcta.
  35. Evitar realizar conversiones innecesarias durante la pesada.
  36. No redondear prematuramente el resultado.
  37. Si se pesa un objeto directamente, colocarlo aproximadamente en el centro del plato.
  38. Evitar que el objeto sobresalga o toque otras partes del equipo.
  39. No dejar caer objetos sobre el plato de la balanza.
  40. Comprobar que la masa total del recipiente y la muestra no supere la capacidad máxima del equipo.
  41. Mantener la zona alrededor de la balanza libre de movimientos bruscos.
  42. Evitar apoyar las manos o los brazos sobre la mesa durante la pesada.
  43. Reducir las corrientes de aire cuando puedan afectar a la estabilidad de la lectura.
  44. Si la balanza dispone de protector contra corrientes de aire, mantenerlo cerrado durante la lectura cuando sea necesario.
  45. Evitar pesar muestras calientes.
  46. Permitir que la muestra alcance aproximadamente la temperatura ambiente antes de realizar una pesada precisa.
  47. Evitar pesar muestras muy frías cuando pueda producirse condensación de humedad sobre el recipiente.
  48. En muestras higroscópicas, realizar la pesada con rapidez.
  49. Mantener los recipientes cerrados hasta inmediatamente antes de la pesada cuando sea necesario.
  50. En muestras volátiles, reducir al mínimo el tiempo de exposición al ambiente.
  51. Utilizar recipientes cerrados cuando el procedimiento lo requiera.
  52. En muestras pulverulentas, evitar corrientes de aire que puedan dispersar partículas.
  53. Manipular cuidadosamente sólidos finos para evitar pérdidas durante la transferencia.
  54. En sustancias electrostáticas, tener en cuenta que la carga eléctrica puede producir lecturas inestables.
  55. Aplicar sistemas antiestáticos cuando la precisión requerida lo justifique y el laboratorio disponga de ellos.
  56. Si la lectura fluctúa, esperar hasta que se estabilice.
  57. Si la inestabilidad persiste, comprobar la existencia de vibraciones.
  58. Revisar posibles corrientes de aire.
  59. Comprobar la nivelación del equipo.
  60. Verificar que el plato esté limpio.
  61. Comprobar que el recipiente se encuentre correctamente centrado.
  62. Revisar que la muestra esté a una temperatura adecuada.
  63. Repetir la medida cuando exista duda sobre la estabilidad del resultado.
  64. Cuando se requieran varias determinaciones, realizar las pesadas bajo las mismas condiciones.
  65. Registrar individualmente cada valor.
  66. Calcular el promedio cuando el procedimiento lo requiera.
  67. Comprobar la concordancia entre los resultados repetidos.
  68. Si las diferencias son superiores a las esperadas, revisar el procedimiento y el funcionamiento de la balanza.
  69. Para realizar una pesada por diferencia, pesar inicialmente el recipiente que contiene la muestra.
  70. Registrar la masa inicial.
  71. Transferir una cantidad aproximada de muestra al recipiente de destino.
  72. Volver a pesar el recipiente original.
  73. Registrar la masa final.
  74. Calcular la masa transferida como diferencia entre ambas pesadas.
  75. Utilizar la masa realmente transferida en los cálculos analíticos posteriores.
  76. Cuando se utilice la función de tara, recordar que esta no aumenta la capacidad máxima de la balanza.
  77. Tener en cuenta la masa del recipiente aunque la pantalla indique únicamente la masa neta de la muestra.
  78. No colocar cargas superiores a la capacidad especificada por el fabricante.
  79. Si aparece un aviso de sobrecarga, retirar inmediatamente la carga.
  80. No utilizar el equipo si presenta daños, lecturas claramente anómalas o errores persistentes.
  81. Registrar la identificación de la balanza cuando sea necesaria la trazabilidad.
  82. Registrar la masa obtenida y la unidad correspondiente.
  83. Registrar la fecha de la pesada cuando proceda.
  84. Registrar el código de identificación de la muestra.
  85. Registrar cualquier incidencia que pueda haber afectado a la medida.
  86. Una vez finalizada la pesada, retirar cuidadosamente la muestra y el recipiente.
  87. Comprobar que no hayan quedado restos sobre el plato.
  88. Limpiar inmediatamente cualquier derrame.
  89. Utilizar los productos y métodos de limpieza compatibles con el equipo.
  90. Evitar que líquidos o partículas entren en el interior de la balanza.
  91. Limpiar los utensilios utilizados durante la pesada.
  92. Comprobar que la pantalla vuelva a indicar cero después de retirar la carga.
  93. Si no vuelve correctamente a cero, revisar la limpieza y estabilidad del equipo.
  94. Dejar la balanza limpia, nivelada y preparada para la siguiente utilización.
  95. Apagarla cuando corresponda según las condiciones de uso del laboratorio y las recomendaciones del fabricante.
  96. Registrar que la pesada con balanza de precisión se ha realizado correctamente.

Importante: una balanza de precisión no debe confundirse con una balanza analítica. La balanza de precisión suele utilizarse para pesadas rutinarias con resoluciones del orden de 0,1 g, 0,01 g o 0,001 g, según el modelo, mientras que una balanza analítica se utiliza cuando se requieren resoluciones y controles ambientales más exigentes.

Precauciones durante la pesada

Precauciones durante la pesada:
  • No colocar las sustancias directamente sobre el plato de la balanza; utilizar un recipiente, vidrio de reloj o papel de pesaje.
  • Evitar tocar las muestras o recipientes con las manos si puede alterarse su masa.
  • No pesar sustancias calientes; deben estar a temperatura ambiente.
  • Evitar corrientes de aire, vibraciones y movimientos cerca de la balanza.
  • Añadir el reactivo poco a poco para no superar la masa deseada.
  • No exceder la capacidad máxima de la balanza.
  • Mantener el plato limpio y seco.
  • Esperar a que la lectura se estabilice antes de registrar la masa.
  • En balanzas de mayor precisión, cerrar las puertas de la cámara de pesada antes de realizar la lectura

Uso de la Balanza Analítica

La balanza analítica se utiliza para realizar mediciones de masa de elevada precisión, habitualmente con resoluciones de 0,1 mg (0,0001 g) o superiores según el modelo. Debido a su sensibilidad, debe utilizarse en condiciones ambientales controladas y evitando vibraciones, corrientes de aire, cambios de temperatura y otras perturbaciones que puedan afectar a la medida.

Balanza Analítica
Procedimiento:
  1. Comprobar que la balanza esté limpia, en buen estado y correctamente instalada.
  2. Situar la balanza sobre una mesa firme, estable y específicamente adecuada para equipos de alta precisión.
  3. Evitar colocarla cerca de puertas, ventanas, ventiladores, sistemas de climatización o fuentes de calor.
  4. Comprobar que no existan vibraciones significativas procedentes de otros equipos próximos.
  5. Verificar que la capacidad máxima de la balanza sea adecuada para la masa que se pretende medir.
  6. Comprobar que la resolución del instrumento sea suficiente para la precisión exigida por el procedimiento.
  7. Encender la balanza.
  8. Permitir el tiempo de estabilización recomendado por el fabricante.
  9. Comprobar que la balanza esté correctamente nivelada.
  10. Ajustar los pies de nivelación hasta centrar el indicador correspondiente cuando sea necesario.
  11. Comprobar que el plato de pesada esté limpio y libre de restos de muestras anteriores.
  12. Revisar que las puertas de la cámara de pesada se abran y cierren correctamente.
  13. Mantener las puertas cerradas siempre que no sea necesario introducir o retirar material.
  14. Realizar la calibración interna o externa cuando lo establezca el procedimiento o el fabricante.
  15. Utilizar masas patrón adecuadas cuando sea necesario verificar el funcionamiento de la balanza.
  16. Comprobar que las masas patrón se encuentren limpias y en buen estado.
  17. Manipular las masas patrón con pinzas o guantes adecuados para evitar contaminarlas.
  18. Registrar cualquier anomalía observada durante la calibración o verificación.
  19. Comprobar que la muestra esté correctamente identificada.
  20. Seleccionar un recipiente de pesada adecuado.
  21. Utilizar, según corresponda, barquilla de pesada, vidrio de reloj, cápsula, vial, frasco de pesada o papel adecuado.
  22. Comprobar que el recipiente esté limpio, seco y a temperatura ambiente.
  23. Evitar colocar directamente sustancias químicas sobre el plato de la balanza.
  24. Evitar utilizar recipientes excesivamente grandes o pesados para la cantidad de muestra que se desea determinar.
  25. Comprobar que la masa combinada del recipiente y la muestra no supere la capacidad máxima del equipo.
  26. Evitar manipular directamente con los dedos el recipiente de pesada cuando se requiera elevada precisión.
  27. Utilizar pinzas, guantes limpios u otros medios adecuados.
  28. Colocar el recipiente vacío aproximadamente en el centro del plato.
  29. Cerrar completamente las puertas de la cámara de pesada.
  30. Esperar hasta que la lectura se estabilice.
  31. Comprobar el indicador de estabilidad del equipo cuando esté disponible.
  32. Registrar la masa del recipiente si se va a realizar una pesada sin tara.
  33. Si se desea determinar directamente la masa neta de la muestra, utilizar la función de tara.
  34. Comprobar que la indicación vuelva a cero después de efectuar la tara.
  35. Abrir únicamente la puerta necesaria para retirar el recipiente.
  36. Retirar cuidadosamente el recipiente.
  37. Añadir la muestra fuera de la cámara de pesada cuando exista riesgo de derrame.
  38. Utilizar una espátula, cucharilla o utensilio limpio para transferir la muestra.
  39. Añadir inicialmente una cantidad ligeramente inferior a la masa aproximada requerida.
  40. Evitar introducir una cantidad excesiva que posteriormente deba retirarse.
  41. Volver a colocar el recipiente en el centro del plato.
  42. Cerrar las puertas de la cámara.
  43. Esperar hasta que la lectura se estabilice.
  44. Comprobar la masa indicada.
  45. Si es necesario añadir más muestra, retirar nuevamente el recipiente.
  46. Añadir una pequeña cantidad adicional.
  47. Repetir el proceso hasta alcanzar una masa adecuada para el procedimiento.
  48. Evitar añadir o retirar muestra mientras el recipiente permanece sobre el plato cuando exista riesgo de contaminación o derrame.
  49. No devolver al recipiente original el exceso de muestra cuando exista riesgo de contaminación.
  50. Una vez alcanzada la cantidad deseada, cerrar completamente las puertas.
  51. Esperar a que la lectura sea estable.
  52. Registrar la masa indicada.
  53. Anotar todos los decimales que proporcione la balanza y sean válidos para el método.
  54. No añadir cifras decimales que el instrumento no pueda medir.
  55. Evitar redondear el valor antes de completar los cálculos analíticos.
  56. Comprobar que la unidad mostrada en pantalla sea la correcta.
  57. Mantener cerrada la cámara mientras se realiza la lectura.
  58. Evitar apoyar las manos o los brazos sobre la mesa durante la medición.
  59. Evitar movimientos bruscos cerca de la balanza.
  60. No hablar ni soplar hacia la cámara de pesada.
  61. Evitar abrir simultáneamente varias puertas de la cámara.
  62. Minimizar el tiempo durante el cual las puertas permanecen abiertas.
  63. Si la lectura fluctúa, esperar más tiempo antes de registrar el resultado.
  64. Si la inestabilidad persiste, comprobar la existencia de corrientes de aire.
  65. Revisar posibles vibraciones de la mesa.
  66. Comprobar la nivelación del instrumento.
  67. Verificar que el recipiente se encuentre correctamente centrado.
  68. Comprobar que la muestra y el recipiente estén a temperatura ambiente.
  69. Evitar pesar recipientes calientes.
  70. Permitir que los recipientes procedentes de una estufa se enfríen previamente en un desecador.
  71. Evitar pesar muestras demasiado frías cuando pueda condensarse humedad sobre el recipiente.
  72. En muestras higroscópicas, realizar la pesada lo más rápidamente posible.
  73. Mantener las muestras higroscópicas en recipientes cerrados o en desecador hasta el momento de la pesada.
  74. Reducir el tiempo de exposición al ambiente.
  75. En muestras volátiles, utilizar recipientes que puedan cerrarse.
  76. Minimizar el tiempo transcurrido entre la apertura del recipiente y la obtención de la lectura.
  77. En muestras pulverulentas, evitar corrientes de aire que puedan dispersar partículas.
  78. Limpiar cualquier partícula que quede accidentalmente sobre el plato.
  79. En materiales electrostáticos, tener en cuenta que las cargas eléctricas pueden provocar lecturas inestables.
  80. Utilizar dispositivos antiestáticos cuando estén disponibles y la precisión requerida lo justifique.
  81. Evitar manipular excesivamente recipientes de plástico, ya que pueden adquirir carga electrostática.
  82. Cuando sea posible, utilizar recipientes de materiales apropiados para pesadas de alta precisión.
  83. Si la muestra es magnética, comprobar que no interfiera con el funcionamiento de la balanza.
  84. Aplicar el procedimiento específico establecido para este tipo de materiales cuando sea necesario.
  85. Para una pesada por diferencia, pesar inicialmente el recipiente cerrado que contiene la muestra.
  86. Esperar hasta obtener una lectura estable.
  87. Registrar la masa inicial.
  88. Retirar el recipiente y transferir una cantidad aproximada de muestra al recipiente de destino.
  89. Cerrar nuevamente el recipiente original.
  90. Volver a colocarlo sobre la balanza.
  91. Esperar a que la lectura se estabilice.
  92. Registrar la masa final.
  93. Calcular la masa transferida como:

Masa transferida = Masa inicial − Masa final

  1. Utilizar la masa realmente transferida en los cálculos posteriores.
  2. Cuando se requieran pesadas repetidas, realizar todas las determinaciones bajo condiciones similares.
  3. Registrar individualmente cada resultado.
  4. Comprobar la concordancia entre las medidas repetidas.
  5. Investigar diferencias superiores a las permitidas por el procedimiento.
  6. Si la balanza dispone de ajuste automático de cero, comprobar que no interfiera con pesadas muy prolongadas cuando el método requiera un control especial.
  7. No superar nunca la carga máxima especificada por el fabricante.
  8. Recordar que utilizar la función de tara no aumenta la capacidad máxima de la balanza.
  9. Si aparece una indicación de sobrecarga, retirar inmediatamente la muestra.
  10. No utilizar la balanza cuando presente mensajes de error persistentes.
  11. No intentar reparar o ajustar internamente el equipo sin autorización.
  12. Registrar la identificación de la balanza cuando sea necesaria la trazabilidad.
  13. Registrar la fecha y, cuando proceda, la hora de la pesada.
  14. Registrar el código de identificación de la muestra.
  15. Registrar la masa obtenida y la unidad utilizada.
  16. Registrar cualquier incidencia que pueda haber afectado al resultado.
  17. Una vez completada la pesada, retirar cuidadosamente el recipiente.
  18. Comprobar que la indicación de la balanza regrese a cero.
  19. Si no vuelve correctamente a cero, comprobar la presencia de restos sobre el plato.
  20. Limpiar inmediatamente cualquier derrame o residuo.
  21. Utilizar métodos y productos de limpieza compatibles con el equipo.
  22. Evitar introducir líquidos en el interior de la balanza.
  23. Limpiar las superficies interiores de la cámara cuando sea necesario.
  24. No utilizar objetos que puedan rayar o dañar el plato.
  25. Limpiar los utensilios empleados durante la pesada.
  26. Mantener las puertas de la cámara cerradas después de finalizar.
  27. Dejar la balanza limpia, nivelada y preparada para la siguiente utilización.
  28. Mantener el equipo encendido o apagarlo según el procedimiento del laboratorio y las recomendaciones del fabricante.
  29. Registrar que la pesada con balanza analítica se ha realizado correctamente.

Importante: la balanza analítica es especialmente sensible a las condiciones ambientales. Las corrientes de aire, vibraciones, electricidad estática, diferencias de temperatura, humedad y una manipulación incorrecta pueden producir variaciones apreciables incluso cuando el instrumento funciona correctamente. Para pesadas de alta precisión, la muestra y el recipiente deben estar estabilizados térmicamente y la lectura debe realizarse siempre con la cámara de pesada cerrada.

Medición de Volumen con Probeta Graduada

Probeta Graduada

La medición de volumen con probeta graduada se utiliza para determinar el volumen de líquidos con una precisión moderada. Es adecuada para mediciones rutinarias en las que no se requiere la exactitud de una pipeta,

Procedimiento:
  1. Comprobar que la probeta esté limpia, en buen estado y libre de grietas o daños.
  2. Seleccionar una probeta cuya capacidad sea adecuada al volumen que se desea medir.
  3. Evitar utilizar una probeta de capacidad excesivamente grande para medir volúmenes pequeños.
  4. Comprobar la escala de graduación de la probeta.
  5. Determinar el valor correspondiente a la menor división de la escala.
  6. Seleccionar, cuando sea necesario, una probeta de Clase A o Clase B según la precisión requerida.
  7. Comprobar que la probeta esté suficientemente limpia para permitir que el líquido moje sus paredes de forma uniforme.
  8. Enjuagar la probeta con agua destilada o con el disolvente adecuado cuando sea necesario.
  9. Si la presencia de agua residual pudiera modificar la concentración de la muestra, acondicionar la probeta con una pequeña cantidad del propio líquido que se va a medir cuando el procedimiento lo permita.
  10. Eliminar completamente el líquido utilizado para el acondicionamiento.
  11. Colocar la probeta sobre una superficie horizontal, firme y estable.
  12. Mantener la probeta completamente vertical durante la medición.
  13. No sostener la probeta inclinada durante la lectura.
  14. Comprobar que la muestra líquida esté correctamente identificada.
  15. Homogeneizar previamente la muestra cuando sea necesario.
  16. Transferir lentamente el líquido a la probeta.
  17. Utilizar un embudo cuando resulte necesario para evitar derrames.
  18. Evitar que el líquido caiga bruscamente sobre las paredes de la probeta.
  19. Añadir inicialmente una cantidad ligeramente inferior al volumen que se desea medir.
  20. Esperar unos segundos para que el líquido termine de descender por las paredes.
  21. Comprobar que no existan gotas importantes adheridas por encima del nivel del líquido.
  22. Evitar la formación de espuma durante el llenado.
  23. Si se forman burbujas, esperar hasta que desaparezcan antes de realizar la lectura.
  24. Añadir líquido lentamente hasta aproximarse a la graduación correspondiente al volumen deseado.
  25. Utilizar una pipeta Pasteur o cuentagotas para realizar pequeños ajustes cuando sea necesario.
  26. No introducir directamente el cuentagotas en la muestra original si existe riesgo de contaminación.
  27. Una vez alcanzado aproximadamente el volumen requerido, dejar reposar el líquido brevemente.
  28. Colocar los ojos exactamente a la altura del menisco.
  29. Evitar realizar la lectura observando el nivel desde arriba.
  30. Evitar realizar la lectura observando el nivel desde abajo.
  31. Mantener la línea de visión perpendicular a la escala graduada.
  32. Identificar correctamente la forma del menisco.
  33. En la mayoría de líquidos acuosos, observar el menisco cóncavo.
  34. Realizar la lectura tomando como referencia la parte inferior del menisco cóncavo.
  35. En líquidos que formen un menisco convexo, utilizar la parte superior del menisco como referencia cuando corresponda.
  36. Comprobar que el punto del menisco utilizado para la lectura coincida con la escala graduada.
  37. Leer las divisiones de la probeta cuidadosamente.
  38. Estimar, cuando corresponda, una cifra adicional entre las divisiones de la escala.
  39. Registrar el volumen con el número de cifras coherente con la resolución de la probeta.
  40. No registrar una precisión superior a la que permite la escala del instrumento.
  41. Comprobar la unidad de volumen indicada en la probeta.
  42. Registrar normalmente el resultado en mililitros (mL).
  43. Recordar que, para líquidos acuosos en condiciones habituales, 1 mL equivale a 1 cm³ como unidad de volumen.
  44. Si se pretende medir un volumen determinado para transferirlo posteriormente, añadir el líquido hasta alcanzar la graduación correspondiente.
  45. Comprobar nuevamente el menisco antes de realizar la transferencia.
  46. Sujetar la probeta por una zona adecuada, evitando calentar excesivamente el líquido con las manos durante mediciones precisas.
  47. Verter lentamente el líquido en el recipiente de destino.
  48. Mantener el borde de la probeta próximo al recipiente para reducir salpicaduras.
  49. Permitir que el líquido escurra de forma natural.
  50. No forzar la salida de las gotas que permanezcan adheridas cuando la calibración y el procedimiento de uso de la probeta no lo requieran.
  51. Si se utiliza la probeta para determinar el volumen contenido en ella, realizar la lectura directamente sin transferir el líquido.
  52. Para medir un volumen desconocido, introducir una cantidad suficiente de líquido y leer directamente la posición del menisco.
  53. Si el nivel se encuentra entre dos divisiones, estimar su posición de forma coherente con la escala.
  54. Evitar realizar la lectura mientras el líquido se encuentre en movimiento.
  55. Esperar a que desaparezcan las oscilaciones de la superficie.
  56. En líquidos viscosos, esperar el tiempo suficiente para que el líquido termine de desplazarse por las paredes.
  57. Tener en cuenta que los líquidos viscosos pueden requerir un tiempo mayor de estabilización.
  58. En líquidos volátiles, realizar la medición con rapidez para minimizar pérdidas por evaporación.
  59. Evitar mantener líquidos volátiles durante periodos prolongados en una probeta abierta.
  60. En líquidos que formen espuma, introducir la muestra lentamente.
  61. No considerar la parte superior de la espuma como nivel de líquido.
  62. Esperar a que la espuma desaparezca antes de realizar la lectura.
  63. En líquidos opacos, utilizar el criterio de lectura especificado por el procedimiento cuando el menisco no pueda observarse claramente.
  64. Evitar medir líquidos excesivamente calientes.
  65. Permitir que el líquido alcance una temperatura adecuada antes de realizar una medición precisa.
  66. Tener en cuenta que el volumen de los líquidos cambia con la temperatura.
  67. Para mediciones de mayor precisión, considerar la temperatura de calibración indicada en el material volumétrico, habitualmente 20 °C.
  68. Evitar sujetar durante mucho tiempo la zona graduada cuando el calor de las manos pueda afectar a una medida exigente.
  69. Si la probeta contiene un líquido peligroso, utilizar los equipos de protección individual correspondientes.
  70. Manipular con especial cuidado líquidos corrosivos, tóxicos, inflamables o volátiles.
  71. Trabajar en campana extractora cuando las características del líquido lo requieran.
  72. Evitar llenar la probeta por encima de su capacidad nominal.
  73. No utilizar una probeta dañada o con graduaciones que no puedan leerse claramente.
  74. Evitar apoyar una probeta de vidrio cerca del borde de la mesa.
  75. Utilizar una base estable para reducir el riesgo de vuelco.
  76. Cuando se realicen varias mediciones, utilizar siempre el mismo criterio de lectura del menisco.
  77. Registrar individualmente cada volumen cuando se efectúen medidas repetidas.
  78. Comparar los resultados cuando sea necesario evaluar la repetibilidad.
  79. Si las diferencias entre medidas son excesivas, revisar la técnica de lectura y el estado de la probeta.
  80. Tener en cuenta que la probeta proporciona una precisión limitada.
  81. No utilizar una probeta cuando el procedimiento requiera preparar un volumen exacto de una disolución.
  82. Utilizar un matraz aforado para preparar disoluciones a volumen exacto.
  83. No sustituir una pipeta aforada por una probeta cuando se requiera transferir un volumen con elevada exactitud.
  84. No sustituir una bureta por una probeta en valoraciones que requieran medir con precisión el volumen dispensado.
  85. Seleccionar siempre el material volumétrico en función de la precisión requerida por el procedimiento.
  86. Registrar la capacidad nominal de la probeta cuando sea necesario.
  87. Registrar la división mínima de la escala cuando sea relevante para la trazabilidad.
  88. Registrar el volumen obtenido.
  89. Registrar la unidad utilizada.
  90. Registrar la temperatura cuando el método requiera corrección o control térmico.
  91. Registrar cualquier incidencia que pueda haber afectado a la medición.
  92. Una vez finalizada la medida, vaciar la probeta correctamente.
  93. Enjuagarla inmediatamente cuando el líquido pueda dejar residuos.
  94. Utilizar el procedimiento de limpieza adecuado al tipo de sustancia empleada.
  95. Realizar un enjuague final con agua destilada o desionizada cuando corresponda.
  96. Dejar escurrir la probeta invertida sobre un soporte adecuado.
  97. Evitar secar el interior con papel u objetos que puedan dejar fibras o contaminarla.
  98. Guardar la probeta protegida de golpes y caídas.
  99. Mantener las graduaciones visibles y en buen estado.
  100. Registrar que la medición de volumen se ha realizado correctamente.

Importante: el error de paralaje es uno de los errores más frecuentes al utilizar una probeta. Para evitarlo, la probeta debe mantenerse vertical sobre una superficie horizontal y el menisco debe observarse exactamente a la altura de los ojos. Para mediciones volumétricas de alta exactitud deben utilizarse pipetas, buretas o matraces aforados, según la operación que se vaya a realizar.bureta o matraz aforado. Para obtener una lectura correcta es fundamental mantener la probeta vertical y observar el menisco a la altura de los ojos.

Medición de Volumen con Pipeta Aforada

La medición de volumen con pipeta aforada se utiliza para medir y transferir un volumen fijo de líquido con elevada exactitud. La pipeta aforada está calibrada para suministrar un único volumen nominal y se emplea especialmente en la preparación de disoluciones, diluciones y procedimientos de análisis cuantitativo.

Procedimiento:
  1. Comprobar que la pipeta aforada esté limpia, en buen estado y libre de grietas o daños.
  2. Verificar que la capacidad nominal de la pipeta corresponda al volumen que se desea transferir.
  3. Comprobar la clase de exactitud del material volumétrico cuando sea relevante para el procedimiento.
  4. Utilizar preferentemente pipetas de Clase A cuando se requiera elevada exactitud.
  5. Comprobar que la marca de aforo sea claramente visible.
  6. Verificar que la punta de la pipeta no esté rota ni obstruida.
  7. Comprobar que el interior esté limpio y que el líquido pueda mojar uniformemente sus paredes.
  8. Enjuagar la pipeta con agua destilada o desionizada cuando sea necesario.
  9. Si el agua residual pudiera modificar la concentración de la disolución, acondicionar la pipeta con pequeñas porciones de la propia disolución que se va a medir.
  10. Introducir una pequeña cantidad de la disolución en la pipeta.
  11. Inclinar y girar cuidadosamente la pipeta para que el líquido entre en contacto con toda la superficie interior.
  12. Desechar correctamente el líquido utilizado para el acondicionamiento.
  13. Repetir el acondicionamiento cuando el procedimiento lo requiera.
  14. Comprobar que la disolución que se va a pipetear esté correctamente identificada.
  15. Homogeneizar previamente la disolución cuando sea necesario.
  16. Verter una pequeña cantidad de la disolución en un recipiente auxiliar limpio cuando sea conveniente para evitar contaminar el recipiente original.
  17. Utilizar siempre un pipeteador, propipeta o pera de goma para aspirar el líquido.
  18. No pipetear nunca con la boca.
  19. Acoplar correctamente el pipeteador al extremo superior de la pipeta.
  20. Evitar introducir la pipeta excesivamente en el dispositivo de aspiración.
  21. Mantener la pipeta aproximadamente vertical durante la aspiración.
  22. Introducir la punta de la pipeta en el líquido.
  23. Mantener la punta suficientemente sumergida para evitar la entrada de aire.
  24. Evitar apoyar la punta contra el fondo del recipiente.
  25. Aspirar lentamente el líquido.
  26. Evitar una aspiración excesivamente rápida que pueda provocar burbujas o introducir líquido en el pipeteador.
  27. Aspirar el líquido hasta situar el menisco ligeramente por encima de la marca de aforo.
  28. Evitar que el líquido alcance el dispositivo de aspiración.
  29. Retirar la pipeta del líquido manteniéndola aproximadamente vertical.
  30. Limpiar cuidadosamente el exterior de la punta con papel absorbente cuando existan gotas adheridas.
  31. Evitar tocar la abertura de la punta durante esta operación.
  32. Comprobar que no existan burbujas de aire en el interior de la pipeta.
  33. Si se observan burbujas, vaciar la pipeta y repetir la aspiración.
  34. Situar los ojos exactamente a la altura de la marca de aforo.
  35. Mantener la pipeta completamente vertical durante el ajuste.
  36. Permitir que el líquido descienda lentamente mediante el control del pipeteador.
  37. Aproximar progresivamente el menisco a la marca de aforo.
  38. Ajustar cuidadosamente el nivel hasta que la parte inferior del menisco coincida con la marca cuando se trate de líquidos que formen un menisco cóncavo.
  39. Utilizar el criterio correspondiente cuando el líquido forme un menisco diferente.
  40. Evitar observar el menisco desde una posición superior o inferior.
  41. Realizar la lectura con la línea de visión perpendicular a la marca para evitar errores de paralaje.
  42. Comprobar nuevamente que no existan burbujas dentro de la columna de líquido.
  43. Preparar el recipiente al que se va a transferir el volumen medido.
  44. Comprobar que el recipiente de destino esté limpio y correctamente identificado.
  45. Llevar cuidadosamente la pipeta hasta el recipiente receptor.
  46. Mantenerla aproximadamente vertical durante la transferencia.
  47. Apoyar suavemente la punta contra la pared interior del recipiente receptor.
  48. Permitir que el líquido salga por gravedad.
  49. No acelerar la descarga soplando por la pipeta.
  50. Mantener la punta en contacto con la pared del recipiente durante la descarga.
  51. Esperar hasta que el flujo continuo de líquido haya terminado.
  52. Mantener la pipeta en posición de descarga durante unos segundos adicionales para permitir el drenaje establecido por su calibración.
  53. Respetar el tiempo de espera especificado por el fabricante cuando la pipeta lo requiera.
  54. Retirar la pipeta deslizando suavemente la punta sobre la pared del recipiente.
  55. No expulsar normalmente la pequeña cantidad de líquido que permanece en la punta de una pipeta aforada calibrada para vaciado.
  56. Comprobar las indicaciones de la pipeta, ya que algunas pipetas están diseñadas específicamente para expulsar completamente su contenido.
  57. No sacudir la pipeta para eliminar el líquido residual.
  58. No golpear la punta contra el recipiente.
  59. Considerar que el volumen transferido corresponde al volumen nominal de la pipeta únicamente cuando se ha seguido correctamente el procedimiento de llenado y descarga.
  60. Si la pipeta se ha vaciado accidentalmente por debajo de la marca antes de la transferencia, repetir la medición desde el principio.
  61. No intentar corregir un volumen insuficiente añadiendo unas gotas de forma aproximada.
  62. Si se observa una burbuja durante la descarga, repetir la operación con una nueva alícuota.
  63. Utilizar siempre una pipeta cuyo volumen nominal corresponda al volumen requerido.
  64. Evitar realizar medidas aproximadas de volúmenes inferiores utilizando una pipeta aforada.
  65. Utilizar una pipeta graduada o micropipeta cuando se necesiten volúmenes variables.
  66. Cuando se realicen varias transferencias de la misma disolución, repetir correctamente el proceso de llenado y ajuste para cada alícuota.
  67. Mantener constantes las condiciones de pipeteo entre las diferentes mediciones.
  68. Evitar tocar innecesariamente la zona central de la pipeta con las manos durante mediciones de elevada exactitud.
  69. Tener en cuenta que el material volumétrico está calibrado para trabajar a una temperatura determinada, habitualmente 20 °C.
  70. Evitar pipetear líquidos muy calientes o muy fríos cuando se requiera elevada exactitud.
  71. Permitir que la disolución alcance aproximadamente la temperatura de trabajo cuando sea necesario.
  72. En líquidos viscosos, tener en cuenta que la velocidad de aspiración y descarga puede ser más lenta.
  73. Esperar el tiempo suficiente para permitir un drenaje adecuado.
  74. En líquidos volátiles, realizar la operación con rapidez y evitar tiempos prolongados de exposición.
  75. Utilizar sistemas de pipeteo compatibles cuando se manipulen disolventes volátiles.
  76. No utilizar una pipeta de vidrio con sustancias que puedan reaccionar con el material.
  77. Utilizar los equipos de protección individual adecuados según la naturaleza del líquido.
  78. Trabajar en campana extractora cuando se manipulen sustancias que produzcan vapores peligrosos.
  79. Evitar aspirar líquidos corrosivos o tóxicos hasta zonas próximas al dispositivo de pipeteo.
  80. En caso de sobreaspiración, retirar inmediatamente la pipeta y limpiar o sustituir el pipeteador según corresponda.
  81. No apoyar una pipeta llena horizontalmente sobre la mesa.
  82. Mantenerla vertical mientras contenga líquido.
  83. Utilizar soportes adecuados para almacenar temporalmente las pipetas.
  84. Evitar colocar las pipetas cerca del borde de la mesa.
  85. Si la pipeta presenta una grieta, desconchado o punta deteriorada, retirarla del uso.
  86. No utilizar pipetas cuya marca de aforo resulte ilegible.
  87. Registrar el volumen transferido cuando sea necesario.
  88. Registrar la capacidad nominal de la pipeta.
  89. Registrar la clase del material volumétrico cuando sea relevante para la trazabilidad.
  90. Registrar la identificación de la muestra o disolución utilizada.
  91. Registrar la temperatura cuando el procedimiento exija un control volumétrico especialmente preciso.
  92. Registrar cualquier incidencia ocurrida durante la medida.
  93. Después de utilizarla, vaciar completamente la pipeta según su diseño.
  94. Enjuagarla inmediatamente cuando la disolución pueda dejar residuos.
  95. Utilizar el procedimiento de limpieza adecuado al tipo de sustancia manipulada.
  96. Realizar un enjuague final con agua destilada o desionizada cuando corresponda.
  97. Dejar escurrir la pipeta en posición adecuada.
  98. Evitar secar su interior introduciendo papel u otros materiales que puedan contaminarla o dañarla.
  99. Guardar la pipeta protegida frente a golpes y roturas.
  100. Registrar que la medición y transferencia del volumen se han realizado correctamente.

Importante: en una pipeta aforada convencional calibrada para vaciar (TD/Ex), el pequeño volumen de líquido que permanece en la punta después del drenaje forma parte de su calibración y no debe expulsarse. La precisión de la medida depende especialmente del ajuste correcto del menisco, de mantener la pipeta vertical y de respetar el procedimiento de descarga indicado para el material utilizado.

Medición de Volumen con Pipeta Graduada

La medición de volumen con pipeta graduada se utiliza para medir y transferir diferentes volúmenes de líquido dentro del intervalo indicado por su escala. A diferencia de la pipeta aforada, permite seleccionar volúmenes variables, aunque generalmente con una exactitud menor. La medida se obtiene a partir de la diferencia entre las lecturas inicial y final de la escala graduada.

Procedimiento:
  1. Comprobar que la pipeta graduada esté limpia, en buen estado y libre de grietas o daños.
  2. Verificar que la capacidad nominal de la pipeta sea adecuada para el volumen que se desea medir.
  3. Comprobar que las graduaciones sean claramente visibles.
  4. Identificar el valor correspondiente a la menor división de la escala.
  5. Comprobar la clase de exactitud de la pipeta cuando sea relevante para el procedimiento.
  6. Utilizar material de Clase A cuando se requiera una mayor exactitud.
  7. Comprobar si la pipeta es del tipo Mohr o serológica, ya que su procedimiento de descarga puede ser diferente.
  8. Revisar las indicaciones impresas en la pipeta para determinar si está calibrada para contener o para entregar un volumen determinado.
  9. Comprobar si presenta alguna indicación de pipeta de soplado o “blow-out”.
  10. No utilizar una pipeta cuya punta esté rota, deformada u obstruida.
  11. Comprobar que el interior esté limpio y que el líquido moje uniformemente las paredes.
  12. Enjuagar la pipeta con agua destilada o desionizada cuando sea necesario.
  13. Si el agua residual pudiera modificar la concentración del líquido, acondicionar la pipeta con una pequeña cantidad de la propia disolución que se va a medir.
  14. Introducir una pequeña cantidad de la disolución en la pipeta.
  15. Inclinar y girar cuidadosamente la pipeta para humedecer toda la superficie interior.
  16. Desechar correctamente el líquido utilizado para el acondicionamiento.
  17. Repetir el acondicionamiento cuando sea necesario.
  18. Comprobar que la muestra o disolución esté correctamente identificada.
  19. Homogeneizarla previamente cuando el procedimiento lo requiera.
  20. Utilizar siempre un pipeteador, propipeta o pera de goma para aspirar el líquido.
  21. No pipetear nunca con la boca.
  22. Acoplar correctamente el dispositivo de pipeteo al extremo superior de la pipeta.
  23. Mantener la pipeta aproximadamente vertical durante la aspiración.
  24. Introducir la punta en el líquido que se desea medir.
  25. Mantenerla suficientemente sumergida para evitar la entrada de aire.
  26. Evitar apoyar la punta contra el fondo del recipiente.
  27. Aspirar lentamente el líquido.
  28. Evitar una aspiración demasiado rápida que pueda provocar burbujas.
  29. Aspirar ligeramente por encima de la graduación desde la que se pretende iniciar la medida.
  30. Evitar que el líquido alcance el interior del pipeteador.
  31. Retirar la pipeta manteniéndola aproximadamente vertical.
  32. Limpiar cuidadosamente cualquier gota adherida al exterior de la punta.
  33. Evitar tocar directamente la abertura de la pipeta.
  34. Comprobar que no existan burbujas de aire dentro de la columna de líquido.
  35. Si existen burbujas, vaciar la pipeta y repetir el llenado.
  36. Situar los ojos exactamente a la altura del menisco.
  37. Mantener la pipeta vertical durante la lectura.
  38. Dejar descender lentamente el líquido hasta alcanzar la graduación inicial deseada.
  39. Ajustar cuidadosamente la parte inferior del menisco con la graduación correspondiente cuando se trate de un líquido con menisco cóncavo.
  40. Aplicar el criterio correspondiente para líquidos que presenten un menisco diferente.
  41. Evitar observar el menisco desde arriba o desde abajo.
  42. Mantener la línea de visión perpendicular a la escala para evitar errores de paralaje.
  43. Registrar la lectura inicial cuando el procedimiento requiera calcular el volumen por diferencia.
  44. Preparar un recipiente receptor limpio y correctamente identificado.
  45. Llevar cuidadosamente la pipeta hasta el recipiente de destino.
  46. Mantener la pipeta aproximadamente vertical durante la descarga.
  47. Apoyar suavemente la punta contra la pared interior del recipiente cuando resulte apropiado.
  48. Permitir que el líquido salga de forma controlada mediante el dispositivo de pipeteo.
  49. Observar simultáneamente el descenso del menisco por la escala.
  50. Detener la descarga cuando el menisco alcance la graduación correspondiente al volumen que se desea transferir.
  51. Volver a colocar los ojos a la altura del menisco para efectuar la lectura final.
  52. Registrar la lectura final cuando sea necesario.
  53. Calcular el volumen transferido mediante la diferencia entre las lecturas inicial y final.
  54. Tener en cuenta el sentido de numeración de la escala antes de realizar el cálculo.
  55. Comprobar si la escala aumenta desde la parte superior hacia la inferior o presenta otra disposición.
  56. No asumir automáticamente que la lectura indicada corresponde directamente al volumen contenido.
  57. Utilizar la diferencia entre ambas lecturas para determinar el volumen realmente suministrado cuando corresponda.
  58. Registrar el volumen con el número de cifras coherente con las graduaciones de la pipeta.
  59. No atribuir una precisión superior a la permitida por la escala.
  60. Si se desea transferir todo el volumen permitido por la pipeta, seguir las indicaciones específicas de calibración del material.
  61. En una pipeta de Mohr, detener normalmente la descarga en la última marca de graduación correspondiente.
  62. No vaciar necesariamente toda la pipeta de Mohr hasta la punta, ya que la zona terminal puede no estar incluida en el volumen calibrado.
  63. En una pipeta serológica, las graduaciones suelen extenderse hasta la punta.
  64. Comprobar si la pipeta serológica está diseñada para vaciado completo.
  65. Cuando se trate de una pipeta de soplado, expulsar el líquido residual únicamente cuando así lo indique expresamente su calibración.
  66. No soplar el líquido residual de una pipeta que no esté diseñada para ello.
  67. No utilizar un criterio de vaciado idéntico para todas las pipetas graduadas.
  68. Consultar siempre las marcas y especificaciones del material utilizado.
  69. Evitar descargar el líquido demasiado rápidamente.
  70. Mantener un flujo regular durante la transferencia.
  71. Si la velocidad es excesiva, controlar mejor la salida mediante el pipeteador.
  72. Evitar que entren burbujas de aire durante la descarga.
  73. Si aparece una burbuja que afecte al volumen transferido, repetir la medición.
  74. No intentar corregir una transferencia incorrecta añadiendo posteriormente una cantidad aproximada de líquido.
  75. Repetir la operación cuando la exactitud requerida pueda haberse visto comprometida.
  76. Para medir un volumen pequeño, seleccionar una pipeta cuya capacidad sea próxima al volumen requerido.
  77. Evitar utilizar una pipeta de gran capacidad para medir un volumen muy pequeño.
  78. Utilizar el menor intervalo posible de la escala compatible con el volumen que se desea transferir.
  79. Cuando se requiera la máxima exactitud para un volumen fijo, utilizar preferentemente una pipeta aforada.
  80. Utilizar una pipeta graduada cuando sea necesario medir distintos volúmenes con el mismo instrumento.
  81. Cuando se realicen varias transferencias, repetir el ajuste inicial para cada nueva medida cuando sea necesario.
  82. Mantener el mismo criterio de lectura del menisco en todas las determinaciones.
  83. Evitar tocar innecesariamente la zona graduada con las manos durante medidas precisas.
  84. Tener en cuenta que las pipetas volumétricas suelen estar calibradas a una temperatura determinada, habitualmente 20 °C.
  85. Evitar medir líquidos muy calientes o muy fríos cuando se requiera buena exactitud.
  86. Permitir que el líquido alcance aproximadamente la temperatura de trabajo cuando sea necesario.
  87. En líquidos viscosos, aspirar lentamente.
  88. Permitir un tiempo suficiente para que el líquido se desplace y drene correctamente.
  89. Tener en cuenta que la viscosidad puede aumentar el tiempo necesario para completar la transferencia.
  90. En líquidos volátiles, trabajar con rapidez para reducir pérdidas por evaporación.
  91. Utilizar dispositivos de pipeteo compatibles con el líquido manipulado.
  92. En líquidos que formen espuma, realizar la aspiración lentamente.
  93. Esperar a que desaparezcan las burbujas antes de ajustar el menisco.
  94. No considerar la espuma como parte del nivel utilizado para la lectura.
  95. Utilizar los equipos de protección individual adecuados según la naturaleza de la muestra.
  96. Trabajar en campana extractora cuando se manipulen líquidos que desprendan vapores peligrosos.
  97. Evitar que líquidos corrosivos, tóxicos o contaminantes alcancen el dispositivo de aspiración.
  98. Si se produce una sobreaspiración, detener inmediatamente la operación.
  99. Limpiar o sustituir el pipeteador cuando haya entrado líquido en su interior.
  100. No colocar horizontalmente sobre la mesa una pipeta que contenga líquido.
  101. Mantenerla vertical o en una posición segura durante su utilización.
  102. No dejar pipetas de vidrio cerca del borde de la mesa.
  103. Utilizar soportes adecuados cuando sea necesario.
  104. No ejercer una presión excesiva al insertar una pipeta de vidrio en un pipeteador.
  105. Retirar del uso cualquier pipeta que presente grietas, desconchados o graduaciones ilegibles.
  106. Registrar el volumen transferido.
  107. Registrar las lecturas inicial y final cuando corresponda.
  108. Registrar la capacidad nominal de la pipeta cuando sea necesario.
  109. Registrar la división mínima de la escala cuando sea relevante para la trazabilidad.
  110. Registrar la clase de exactitud cuando proceda.
  111. Registrar el tipo de pipeta utilizada, especialmente si se trata de una pipeta Mohr o serológica.
  112. Registrar la identificación de la muestra o disolución.
  113. Registrar la temperatura cuando el método requiera un control volumétrico de mayor exactitud.
  114. Registrar cualquier incidencia ocurrida durante la medición.
  115. Una vez finalizada la operación, vaciar la pipeta de acuerdo con su tipo y calibración.
  116. Enjuagarla inmediatamente cuando el líquido utilizado pueda dejar residuos.
  117. Aplicar el procedimiento de limpieza adecuado a la sustancia manipulada.
  118. Realizar un enjuague final con agua destilada o desionizada cuando corresponda.
  119. Dejar escurrir la pipeta en posición adecuada.
  120. Evitar introducir papel, alambres u otros objetos en su interior para secarla.
  121. Guardarla protegida frente a golpes y roturas.
  122. Registrar que la medición y transferencia del volumen se han realizado correctamente.

Importante: antes de utilizar una pipeta graduada debe comprobarse de qué tipo se trata. Una pipeta de Mohr y una pipeta serológica no se descargan necesariamente de la misma forma. Además, el volumen transferido debe determinarse correctamente a partir de las lecturas inicial y final de la escala, manteniendo la pipeta vertical y leyendo siempre el menisco a la altura de los ojos.

Medición de Volumen con Bureta

La medición de volumen con bureta se utiliza para dispensar y determinar con elevada precisión el volumen de un líquido. Se emplea especialmente en valoraciones volumétricas, donde el volumen suministrado se obtiene a partir de la diferencia entre las lecturas inicial y final de la bureta.

Procedimiento:
  1. Comprobar que la bureta esté limpia, en buen estado y libre de grietas o daños.
  2. Verificar que la capacidad nominal de la bureta sea adecuada para el volumen que se pretende medir.
  3. Comprobar que las graduaciones sean claramente visibles.
  4. Identificar el valor correspondiente a la menor división de la escala.
  5. Comprobar la clase de exactitud de la bureta cuando sea relevante para el procedimiento.
  6. Utilizar preferentemente una bureta de Clase A cuando se requiera elevada exactitud.
  7. Revisar que la llave de paso funcione correctamente.
  8. Comprobar que la llave pueda abrirse y cerrarse suavemente sin presentar fugas.
  9. Verificar que la punta de la bureta esté limpia y libre de obstrucciones.
  10. Comprobar que no existan grietas, desconchados o daños en la punta.
  11. Sujetar la bureta verticalmente mediante un soporte, pinza y nuez adecuados.
  12. Comprobar que la bureta quede firmemente sujeta sin ejercer una presión excesiva sobre el vidrio.
  13. Mantener la escala graduada orientada de forma que pueda leerse fácilmente.
  14. Colocar la bureta a una altura que permita manipular la llave y realizar las lecturas cómodamente.
  15. Comprobar que la llave esté cerrada antes de añadir cualquier líquido.
  16. Enjuagar inicialmente la bureta con agua destilada o desionizada cuando sea necesario.
  17. Dejar escurrir completamente el agua de lavado.
  18. Si el agua residual pudiera modificar la concentración de la disolución, acondicionar la bureta con la propia disolución que se va a utilizar.
  19. Añadir una pequeña cantidad de la disolución a la bureta.
  20. Inclinar y girar cuidadosamente la bureta para que la disolución moje toda su superficie interior.
  21. Permitir que una pequeña cantidad atraviese también la llave y la punta.
  22. Desechar correctamente la disolución utilizada para el acondicionamiento.
  23. Repetir el acondicionamiento cuando el procedimiento lo requiera.
  24. Comprobar que la disolución que se va a introducir esté correctamente identificada.
  25. Homogeneizarla previamente cuando sea necesario.
  26. Utilizar un embudo limpio para llenar la bureta cuando resulte conveniente.
  27. Colocar el embudo en la parte superior de la bureta.
  28. Añadir lentamente la disolución evitando salpicaduras.
  29. Llenar inicialmente la bureta ligeramente por encima de la marca correspondiente al inicio de la escala.
  30. Evitar llenar la bureta por encima de su capacidad de forma que pueda desbordarse.
  31. Retirar el embudo después del llenado.
  32. No realizar las lecturas con el embudo colocado, ya que podrían caer gotas adicionales y modificar el volumen.
  33. Colocar un recipiente adecuado debajo de la punta de la bureta.
  34. Abrir lentamente la llave.
  35. Dejar salir suficiente líquido para llenar completamente la punta de la bureta.
  36. Comprobar que la punta quede llena de disolución.
  37. Verificar que no existan burbujas de aire en la punta ni debajo de la llave.
  38. Si existen burbujas, eliminarlas dejando pasar líquido y, cuando sea necesario, golpeando suavemente la zona correspondiente.
  39. Volver a comprobar visualmente que no queden burbujas.
  40. Ajustar aproximadamente el nivel inicial de líquido.
  41. No es necesario que la lectura inicial sea exactamente 0,00 mL, siempre que se determine correctamente su valor.
  42. Esperar unos segundos para que el líquido adherido a las paredes termine de descender.
  43. Comprobar que no existan gotas sobre las paredes por encima del nivel principal del líquido.
  44. Situar los ojos exactamente a la altura del menisco.
  45. Mantener la bureta completamente vertical durante la lectura.
  46. Evitar observar el menisco desde arriba.
  47. Evitar observarlo desde abajo.
  48. Mantener la línea de visión perpendicular a la escala para evitar errores de paralaje.
  49. En líquidos transparentes que formen un menisco cóncavo, tomar como referencia la parte inferior del menisco.
  50. En líquidos intensamente coloreados u otros casos especiales, aplicar el criterio de lectura establecido por el método.
  51. Leer cuidadosamente la posición del menisco.
  52. Tener en cuenta que la numeración de una bureta normalmente aumenta de arriba hacia abajo.
  53. Estimar una cifra adicional entre las divisiones de la escala cuando la precisión del material lo permita.
  54. Registrar la lectura inicial.
  55. Anotar el valor con el número de cifras decimales correspondiente a la resolución de la bureta.
  56. No redondear prematuramente la lectura.
  57. Colocar debajo de la bureta el recipiente que va a recibir la disolución.
  58. En una valoración, situar normalmente el matraz Erlenmeyer que contiene la muestra bajo la punta de la bureta.
  59. Comprobar que la punta quede correctamente situada sobre el recipiente.
  60. Evitar introducir innecesariamente la punta dentro de la disolución contenida en el recipiente receptor.
  61. Abrir la llave de la bureta para iniciar la dispensación.
  62. Al comienzo de una valoración, permitir un flujo moderado cuando se esté lejos del punto final.
  63. Agitar continuamente la disolución del recipiente receptor.
  64. Utilizar agitación manual o magnética según el procedimiento.
  65. Comprobar que la disolución añadida se mezcle completamente con la muestra.
  66. Reducir progresivamente la velocidad de adición al aproximarse al punto final.
  67. Añadir la disolución gota a gota cerca del punto final.
  68. Cuando sea necesario, añadir incluso fracciones de gota mediante contacto controlado de una gota con la pared interior del recipiente.
  69. Lavar las paredes del recipiente con agua destilada cuando el procedimiento de valoración lo permita para incorporar cualquier reactivo adherido.
  70. No utilizar agua para arrastrar gotas desde la punta de la bureta si ello altera el procedimiento establecido.
  71. Observar continuamente el indicador, el pH u otra señal utilizada para determinar el punto final.
  72. Detener la adición cuando se alcance el criterio de punto final establecido.
  73. Cerrar completamente la llave de la bureta.
  74. Comprobar que no continúen cayendo gotas después del cierre.
  75. Esperar unos segundos para permitir que el líquido de las paredes interiores se estabilice.
  76. Comprobar nuevamente que no existan burbujas en la punta.
  77. Situar los ojos a la altura del nuevo menisco.
  78. Leer la posición final utilizando exactamente el mismo criterio empleado para la lectura inicial.
  79. Registrar la lectura final.
  80. Calcular el volumen dispensado mediante:

Volumen dispensado = Lectura final − Lectura inicial

  1. Comprobar que la resta se haya realizado correctamente teniendo en cuenta el sentido de la escala.
  2. Registrar el volumen suministrado con el número adecuado de cifras decimales.
  3. Utilizar el volumen realmente dispensado en los cálculos posteriores.
  4. No considerar automáticamente que se ha utilizado el volumen indicado por una única lectura.
  5. Recordar que el volumen se determina mediante la diferencia entre las dos lecturas.
  6. Si se necesita dispensar más líquido que la capacidad de la bureta, registrar la lectura antes de rellenarla.
  7. Cerrar la llave antes de volver a llenar.
  8. Rellenar y acondicionar nuevamente el nivel según sea necesario.
  9. Eliminar cualquier burbuja que pueda aparecer después del nuevo llenado.
  10. Registrar una nueva lectura inicial.
  11. Continuar la dispensación.
  12. Sumar posteriormente los volúmenes correspondientes a cada llenado cuando sea necesario.
  13. Evitar dejar que el nivel de líquido descienda por debajo de la zona graduada durante una medición.
  14. Evitar que la bureta se vacíe completamente durante una valoración.
  15. Si entra aire en la punta durante la operación, considerar que la medida puede haber quedado comprometida.
  16. Repetir la determinación cuando no pueda conocerse con seguridad el volumen realmente suministrado.
  17. Si se produce una fuga por la llave, detener el procedimiento.
  18. No utilizar los datos obtenidos cuando una fuga pueda haber modificado el volumen dispensado.
  19. Revisar, limpiar o sustituir la bureta antes de repetir la medición.
  20. Evitar tocar innecesariamente la bureta con las manos durante una medición precisa.
  21. Tener en cuenta que el material volumétrico está calibrado normalmente a una temperatura determinada, habitualmente 20 °C.
  22. Evitar utilizar líquidos muy calientes o muy fríos cuando se requiera elevada exactitud.
  23. Permitir que las disoluciones alcancen aproximadamente la temperatura de trabajo cuando sea necesario.
  24. En líquidos viscosos, permitir un tiempo mayor de drenaje antes de efectuar la lectura final.
  25. En líquidos volátiles, minimizar el tiempo durante el cual la bureta permanece llena y expuesta al ambiente.
  26. Evitar utilizar la bureta con líquidos incompatibles con el vidrio, la llave o los materiales de sus componentes.
  27. Utilizar los equipos de protección individual adecuados según la naturaleza de la disolución.
  28. Trabajar en campana extractora cuando se utilicen sustancias que produzcan vapores peligrosos.
  29. Mantener el recipiente de reactivo correctamente identificado y cerrado cuando no se esté utilizando.
  30. No devolver al recipiente original la disolución sobrante de la bureta cuando exista riesgo de contaminación.
  31. Gestionar el exceso de disolución según el procedimiento correspondiente.
  32. Cuando se realicen varias valoraciones, volver a llenar la bureta cuando sea necesario.
  33. Eliminar cualquier burbuja antes de cada nueva determinación.
  34. Registrar una nueva lectura inicial para cada valoración.
  35. Mantener el mismo criterio de lectura del menisco en todas las determinaciones.
  36. Realizar las valoraciones bajo condiciones equivalentes cuando se pretenda comparar los resultados.
  37. Registrar individualmente cada volumen obtenido.
  38. Comparar los resultados de valoraciones repetidas.
  39. Repetir las determinaciones cuando existan diferencias superiores a las permitidas por el método.
  40. Calcular el volumen medio de las determinaciones concordantes cuando corresponda.
  41. No incluir automáticamente resultados claramente anómalos sin evaluar la causa de la desviación.
  42. Registrar la capacidad nominal de la bureta cuando sea necesario.
  43. Registrar la clase de exactitud del material volumétrico cuando sea relevante.
  44. Registrar las lecturas inicial y final.
  45. Registrar el volumen dispensado.
  46. Registrar la identificación de la disolución utilizada.
  47. Registrar su concentración cuando corresponda.
  48. Registrar la identificación de la muestra analizada.
  49. Registrar la temperatura cuando el procedimiento requiera control volumétrico de elevada precisión.
  50. Registrar cualquier incidencia ocurrida durante la medición.
  51. Una vez finalizado el trabajo, vaciar correctamente la bureta.
  52. Enjuagarla inmediatamente cuando la disolución pueda dejar residuos.
  53. Utilizar un procedimiento de limpieza adecuado a la sustancia utilizada.
  54. Hacer pasar también el líquido de lavado a través de la llave y de la punta.
  55. Realizar un enjuague final con agua destilada o desionizada cuando corresponda.
  56. Dejar la llave abierta durante el secado o almacenamiento cuando resulte adecuado para el modelo utilizado.
  57. Dejar escurrir la bureta en posición segura.
  58. Evitar introducir papel, alambres u otros objetos en su interior para secarla.
  59. Comprobar que la llave no quede bloqueada por residuos.
  60. Guardar la bureta protegida frente a golpes y roturas.
  61. Registrar que la medición y dispensación del volumen se han realizado correctamente.

Importante: no es necesario ajustar una bureta exactamente a 0,00 mL antes de cada medición. Lo esencial es registrar correctamente las lecturas inicial y final y calcular su diferencia. Antes de comenzar también debe comprobarse que la punta esté completamente llena de líquido y libre de burbujas, ya que una burbuja que se llene durante la dispensación produciría un error en el volumen realmente suministrado.

Uso del Matraz Aforado

Matraz Aforado

El matraz aforado se utiliza para preparar disoluciones con un volumen final exacto. Está calibrado para contener un volumen determinado a una temperatura específica, habitualmente 20 °C, y se emplea especialmente en la preparación de disoluciones patrón, diluciones y procedimientos de análisis cuantitativo.

Procedimiento:

  1. Comprobar que el matraz aforado esté limpio, en buen estado y libre de grietas o daños.
  2. Verificar que su capacidad nominal corresponda al volumen final que se desea preparar.
  3. Comprobar que la marca de aforo sea claramente visible.
  4. Revisar la clase de exactitud del matraz cuando sea relevante para el procedimiento.
  5. Utilizar preferentemente un matraz aforado de Clase A cuando se requiera elevada exactitud.
  6. Comprobar que el tapón sea compatible con el matraz y cierre correctamente.
  7. Verificar que el interior esté limpio y libre de restos de sustancias anteriores.
  8. Enjuagar el matraz con agua destilada o desionizada cuando sea necesario.
  9. No es necesario secar completamente el interior cuando la disolución final se prepare utilizando agua como disolvente, siempre que el agua residual sea compatible con el procedimiento.
  10. Si la presencia de agua residual pudiera afectar a la preparación, acondicionar el material según el procedimiento correspondiente.
  11. Comprobar que la sustancia o disolución que se va a introducir esté correctamente identificada.
  12. Si se prepara una disolución a partir de un sólido, pesar previamente la cantidad requerida de sustancia.
  13. Registrar la masa utilizada.
  14. Disolver inicialmente el sólido en un recipiente adecuado con una cantidad de disolvente inferior al volumen final.
  15. Utilizar un vaso de precipitados u otro recipiente apropiado para realizar la disolución cuando sea necesario.
  16. Agitar hasta conseguir una disolución suficientemente completa.
  17. Aplicar calentamiento suave únicamente cuando el procedimiento lo permita.
  18. Si se ha calentado la disolución, dejarla enfriar hasta aproximadamente la temperatura ambiente antes de transferirla al matraz aforado.
  19. No realizar el aforo con una disolución caliente.
  20. Colocar un embudo limpio en el cuello del matraz cuando facilite la transferencia.
  21. Transferir cuidadosamente la disolución al matraz aforado.
  22. Evitar pérdidas durante el trasvase.
  23. Lavar el recipiente original con pequeñas porciones del disolvente.
  24. Transferir también los líquidos de lavado al matraz.
  25. Repetir los lavados cuando sea necesario para realizar una transferencia cuantitativa.
  26. Lavar también la varilla de vidrio o el embudo cuando hayan estado en contacto con la muestra.
  27. Evitar utilizar un volumen excesivo de disolvente durante los lavados.
  28. Retirar el embudo cuando ya no sea necesario.
  29. Si se prepara una dilución a partir de una disolución madre, medir previamente la alícuota correspondiente con una pipeta adecuada.
  30. Transferir la alícuota al matraz aforado.
  31. Añadir disolvente hasta alcanzar aproximadamente la mitad o dos tercios de la capacidad del matraz.
  32. Tapar temporalmente el matraz cuando sea necesario.
  33. Agitar suavemente para mezclar la muestra con el disolvente.
  34. Comprobar que cualquier sólido presente se haya disuelto completamente antes de realizar el aforo final.
  35. No completar hasta la marca mientras queden partículas sólidas que deban formar parte de la disolución.
  36. Añadir más disolvente progresivamente.
  37. A medida que el nivel se aproxime a la marca de aforo, reducir la velocidad de adición.
  38. Colocar el matraz sobre una superficie horizontal y estable.
  39. Mantener el cuello del matraz aproximadamente vertical.
  40. Situar los ojos exactamente a la altura de la marca de aforo.
  41. Evitar observar el menisco desde arriba.
  42. Evitar observarlo desde abajo.
  43. Mantener la línea de visión perpendicular a la marca para evitar errores de paralaje.
  44. En líquidos transparentes que formen un menisco cóncavo, tomar como referencia la parte inferior del menisco.
  45. Ajustar el nivel hasta que la parte inferior del menisco coincida exactamente con la línea de aforo.
  46. Utilizar una pipeta Pasteur o cuentagotas para añadir las últimas cantidades de disolvente.
  47. Añadir el disolvente gota a gota cuando el menisco esté próximo a la marca.
  48. Evitar que queden gotas adheridas al cuello por encima del nivel de la disolución cuando puedan afectar al ajuste.
  49. Esperar unos segundos cuando sea necesario para que el líquido adherido a las paredes descienda.
  50. Comprobar nuevamente la posición del menisco.
  51. No sobrepasar la marca de aforo.
  52. Si se supera significativamente la marca, no retirar simplemente el exceso de líquido para intentar corregir la preparación.
  53. Preparar nuevamente la disolución cuando el error de aforo pueda afectar a la concentración requerida.
  54. Una vez alcanzada correctamente la marca, colocar el tapón.
  55. Comprobar que el tapón esté correctamente ajustado.
  56. Sujetar el tapón con la mano durante la homogeneización.
  57. Invertir completamente el matraz.
  58. Permitir que la burbuja de aire atraviese toda la disolución.
  59. Volver a colocar el matraz en posición normal.
  60. Repetir varias inversiones completas.
  61. Realizar suficientes inversiones para conseguir una disolución homogénea.
  62. Evitar limitarse a realizar pequeños movimientos circulares en la parte inferior del matraz.
  63. Comprobar que no existan zonas de diferente concentración.
  64. Dejar reposar brevemente el matraz si se han formado burbujas.
  65. Comprobar nuevamente el aspecto de la disolución.
  66. Observar si existen partículas no disueltas.
  67. Si aparecen partículas después del aforo, comprobar si la preparación puede considerarse válida según el procedimiento.
  68. No utilizar automáticamente una disolución que presente precipitación inesperada.
  69. Si el matraz contiene una disolución volátil, mantenerlo tapado el mayor tiempo posible.
  70. Minimizar el tiempo de apertura durante la preparación.
  71. En disoluciones fotosensibles, utilizar un matraz adecuado o protegerlo de la luz.
  72. En disoluciones sensibles a la temperatura, controlar las condiciones establecidas por el método.
  73. Tener en cuenta que el matraz está calibrado para una temperatura determinada, habitualmente 20 °C.
  74. Evitar realizar aforos precisos con líquidos muy calientes o muy fríos.
  75. Permitir que la disolución alcance aproximadamente la temperatura de calibración cuando se requiera elevada exactitud.
  76. No utilizar el matraz aforado para calentar directamente una disolución.
  77. No colocarlo sobre una placa calefactora.
  78. No utilizarlo para realizar reacciones que produzcan calentamiento importante, salvo que el procedimiento lo contemple específicamente.
  79. No almacenar habitualmente disoluciones durante periodos prolongados en el matraz aforado si existen recipientes de almacenamiento más adecuados.
  80. Transferir la disolución a un recipiente apropiado cuando deba conservarse.
  81. Identificar correctamente el recipiente final.
  82. Indicar el nombre o código de la disolución.
  83. Registrar la concentración preparada cuando proceda.
  84. Registrar el volumen nominal del matraz utilizado.
  85. Registrar la fecha de preparación.
  86. Registrar el disolvente utilizado.
  87. Registrar la masa o alícuota inicial empleada.
  88. Registrar cualquier factor de dilución.
  89. Registrar la clase del matraz cuando sea relevante para la trazabilidad.
  90. Registrar cualquier incidencia ocurrida durante la preparación.
  91. Si se realizan varias disoluciones, utilizar un matraz diferente o limpiar completamente el material entre preparaciones.
  92. Evitar contaminación cruzada entre disoluciones.
  93. Después de utilizarlo, vaciar correctamente el matraz.
  94. Enjuagarlo inmediatamente cuando la disolución pueda dejar residuos.
  95. Utilizar el procedimiento de limpieza adecuado al tipo de sustancia empleada.
  96. Realizar un enjuague final con agua destilada o desionizada cuando corresponda.
  97. Dejar escurrir el matraz invertido sobre un soporte adecuado.
  98. Evitar introducir papel u otros materiales en el interior para secarlo.
  99. Guardar el matraz protegido de golpes y caídas.
  100. Mantener el tapón asociado al matraz correspondiente cuando sea necesario.
  101. Registrar que la preparación y el aforo de la disolución se han realizado correctamente.

Importante: el matraz aforado está diseñado para contener un volumen exacto hasta su única marca de aforo, no para medir volúmenes variables ni para dispensarlos con precisión. El ajuste final debe realizarse con la disolución a una temperatura adecuada, leyendo el menisco a la altura de los ojos y homogeneizando completamente mediante inversiones después de alcanzar la marca.

Medición de Pequeños Volúmenes con Micropipeta

Micropipeta

La micropipeta se utiliza para medir y transferir pequeños volúmenes de líquidos, normalmente expresados en microlitros (µL), con elevada precisión. Para obtener resultados fiables es fundamental seleccionar la micropipeta adecuada, utilizar una punta compatible y aplicar correctamente las técnicas de aspiración y dispensación.

Procedimiento:
  1. Comprobar que la micropipeta esté limpia, en buen estado y correctamente identificada.
  2. Verificar el intervalo de volumen de la micropipeta antes de utilizarla.
  3. Seleccionar una micropipeta cuyo intervalo incluya el volumen que se desea medir.
  4. Evitar utilizar una micropipeta en los límites extremos de su intervalo cuando pueda seleccionarse otra más adecuada.
  5. No ajustar nunca un volumen superior o inferior al intervalo especificado por el fabricante.
  6. Comprobar que el volumen seleccionado sea compatible con la capacidad de la punta que se va a utilizar.
  7. Ajustar el volumen mediante el selector correspondiente.
  8. Observar el indicador de volumen y comprobar cuidadosamente las unidades correspondientes.
  9. Tener en cuenta que la interpretación de los dígitos puede variar según el modelo y el intervalo de la micropipeta.
  10. Evitar girar bruscamente el selector de volumen.
  11. Seleccionar una punta desechable compatible con la micropipeta.
  12. Comprobar que la punta esté limpia, seca y sin deformaciones.
  13. Utilizar puntas adecuadas al intervalo de volumen de trabajo.
  14. Utilizar puntas con filtro cuando el procedimiento requiera proteger la micropipeta frente a aerosoles o contaminación.
  15. Introducir verticalmente el cono de la micropipeta en la punta.
  16. Presionar suavemente hasta conseguir un ajuste firme y hermético.
  17. Evitar ejercer una fuerza excesiva que pueda deformar la punta o dañar el cono.
  18. Comprobar que la punta quede correctamente fijada.
  19. No tocar directamente con los dedos la parte de la punta que pueda entrar en contacto con la muestra.
  20. Comprobar que la muestra esté correctamente identificada.
  21. Homogeneizar previamente la muestra cuando sea necesario.
  22. Evitar generar espuma durante la homogeneización.
  23. Si se trabaja con volúmenes muy pequeños, acondicionar previamente la punta aspirando y dispensando la muestra una o varias veces cuando el método lo permita.
  24. Utilizar una punta nueva cuando exista riesgo de contaminación cruzada.
  25. Mantener la micropipeta aproximadamente vertical durante la aspiración.
  26. Presionar lentamente el émbolo hasta el primer punto de resistencia o primer tope.
  27. No presionar hasta el segundo tope antes de aspirar en una técnica de pipeteo directo convencional.
  28. Introducir la punta en el líquido manteniendo el primer tope presionado.
  29. Sumergir únicamente una pequeña longitud de la punta.
  30. Evitar introducirla excesivamente en el líquido.
  31. Mantener una profundidad de inmersión adecuada al volumen y al tipo de punta.
  32. Evitar que la punta toque el fondo del recipiente.
  33. Mantener la micropipeta lo más vertical posible.
  34. Liberar el émbolo lentamente para aspirar el líquido.
  35. No soltar bruscamente el émbolo.
  36. Permitir que el émbolo vuelva completamente a su posición inicial.
  37. Esperar aproximadamente uno o dos segundos antes de retirar la punta cuando se pipeteen volúmenes pequeños.
  38. En líquidos viscosos, esperar durante más tiempo cuando sea necesario.
  39. Retirar lentamente la punta del líquido.
  40. Evitar arrastrar líquido innecesariamente por las paredes externas del recipiente.
  41. Comprobar visualmente que el líquido se encuentre correctamente aspirado.
  42. Observar si existen burbujas de aire en el interior de la punta.
  43. Si existen burbujas importantes, dispensar el contenido y repetir la aspiración con una nueva punta cuando sea necesario.
  44. Comprobar que no haya gotas adheridas de forma importante al exterior de la punta.
  45. Si existe una gota exterior, retirarla cuidadosamente tocando lateralmente una superficie limpia y adecuada, sin absorber líquido de la punta.
  46. No limpiar la punta de forma que se extraiga parte del volumen aspirado.
  47. Mantener la micropipeta vertical mientras contiene líquido siempre que sea posible.
  48. Evitar mantener durante periodos prolongados una micropipeta cargada con líquido.
  49. No colocar horizontalmente una micropipeta llena, ya que el líquido podría entrar en el cuerpo del instrumento.
  50. Llevar la micropipeta hasta el recipiente receptor.
  51. Colocar la punta contra la pared interior del recipiente cuando resulte apropiado.
  52. Mantener la punta ligeramente inclinada respecto a la pared durante la dispensación cuando facilite la transferencia.
  53. Presionar lentamente el émbolo hasta el primer tope.
  54. Permitir que el líquido salga de la punta de forma controlada.
  55. Continuar presionando hasta el segundo tope para expulsar el líquido residual cuando se utilice pipeteo directo convencional.
  56. Mantener el émbolo presionado mientras se retira la punta del recipiente.
  57. Deslizar suavemente la punta por la pared interior cuando sea conveniente para eliminar la gota externa.
  58. Retirar completamente la punta del recipiente.
  59. Permitir que el émbolo vuelva lentamente a su posición inicial.
  60. No liberar el émbolo mientras la punta permanezca sumergida en el líquido dispensado.
  61. Comprobar visualmente que no quede una cantidad anormal de líquido en la punta.
  62. Tener en cuenta que una pequeña película residual puede ser normal dependiendo del líquido y del tipo de punta.
  63. Utilizar una nueva punta para cada muestra cuando exista riesgo de contaminación cruzada.
  64. Cambiar también la punta entre disoluciones patrón y muestras cuando el procedimiento lo requiera.
  65. No introducir una punta utilizada nuevamente en el recipiente original de reactivo.
  66. Desechar las puntas utilizadas en el recipiente correspondiente.
  67. Utilizar el expulsor de puntas de la micropipeta cuando disponga de él.
  68. Evitar retirar manualmente las puntas contaminadas cuando pueda utilizarse el sistema de expulsión.
  69. Cuando se realicen varias transferencias del mismo líquido, repetir correctamente el ciclo de aspiración y dispensación.
  70. Mantener un ritmo de pipeteo uniforme.
  71. Utilizar aproximadamente la misma velocidad de aspiración en todas las mediciones.
  72. Utilizar aproximadamente la misma velocidad de dispensación en todas las transferencias.
  73. Evitar movimientos bruscos del émbolo.
  74. Mantener constante la profundidad de inmersión de la punta.
  75. Mantener el ángulo de aspiración lo más constante posible.
  76. Evitar calentar innecesariamente la micropipeta manteniéndola durante mucho tiempo en la mano.
  77. Colocar la micropipeta en un soporte adecuado cuando no se esté utilizando.
  78. No dejarla apoyada de forma que pueda caer de la mesa.
  79. Para líquidos acuosos de viscosidad normal, utilizar habitualmente la técnica de pipeteo directo.
  80. Para líquidos viscosos, espumosos o muy volátiles, valorar el uso de pipeteo inverso cuando el procedimiento y la micropipeta lo permitan.
  81. En pipeteo inverso, presionar inicialmente el émbolo hasta el segundo tope antes de aspirar.
  82. Introducir la punta en la muestra.
  83. Liberar lentamente el émbolo hasta su posición inicial.
  84. Aspirar así un volumen ligeramente superior al volumen nominal.
  85. Transferir la punta al recipiente receptor.
  86. Presionar únicamente hasta el primer tope para dispensar el volumen medido.
  87. Mantener dentro de la punta el volumen residual correspondiente al exceso aspirado.
  88. Desechar posteriormente ese volumen residual junto con la punta o devolverlo únicamente cuando el procedimiento lo permita expresamente.
  89. No confundir la técnica de pipeteo directo con la de pipeteo inverso.
  90. Utilizar siempre una técnica coherente durante una serie de mediciones.
  91. En líquidos viscosos, aspirar y dispensar más lentamente.
  92. Esperar unos segundos después de cada aspiración y dispensación.
  93. En líquidos volátiles, trabajar con rapidez y minimizar el calentamiento de la punta.
  94. Prehumedecer la punta cuando sea apropiado para mejorar la reproducibilidad con líquidos volátiles.
  95. En líquidos espumosos, evitar aspiraciones y dispensaciones rápidas.
  96. En muestras con diferente temperatura respecto a la micropipeta y las puntas, permitir la estabilización térmica cuando se requiera elevada precisión.
  97. Tener en cuenta que diferencias importantes de temperatura pueden afectar al volumen de aire de las micropipetas de desplazamiento de aire.
  98. Para líquidos especialmente viscosos, volátiles o con propiedades físicas difíciles, utilizar una micropipeta de desplazamiento positivo cuando el procedimiento lo recomiende.
  99. No utilizar una micropipeta de desplazamiento de aire convencional cuando la naturaleza del líquido pueda producir errores inaceptables.
  100. Comprobar periódicamente el estado del cono de acoplamiento de las puntas.
  101. Evitar que entre líquido en el interior de la micropipeta.
  102. Si accidentalmente entra líquido en el instrumento, retirar la micropipeta del uso y aplicar el procedimiento de limpieza o mantenimiento correspondiente.
  103. No invertir una micropipeta que contenga líquido en la punta.
  104. Evitar aspirar un volumen superior a la capacidad de la punta.
  105. No utilizar la micropipeta con sustancias incompatibles con sus materiales internos.
  106. Consultar las especificaciones del fabricante cuando se utilicen ácidos, bases, disolventes orgánicos u otros líquidos agresivos.
  107. Utilizar los equipos de protección individual correspondientes al tipo de muestra.
  108. Emplear puntas con filtro cuando sea necesario reducir el riesgo de contaminación de aerosoles.
  109. Trabajar en condiciones adecuadas de limpieza cuando se requiera evitar contaminación de las muestras.
  110. Si se realizan mediciones cuantitativas de elevada precisión, comprobar periódicamente la calibración de la micropipeta.
  111. Realizar verificaciones gravimétricas cuando lo establezca el sistema de calidad del laboratorio.
  112. Utilizar agua y una balanza adecuada para las verificaciones gravimétricas cuando corresponda.
  113. Registrar los resultados de calibración y verificación.
  114. Retirar del uso una micropipeta que presente desviaciones superiores a las tolerancias permitidas.
  115. No intentar ajustar internamente el equipo salvo que se esté autorizado para ello.
  116. Comprobar que el émbolo se desplace suavemente.
  117. Si el movimiento resulta irregular o excesivamente duro, revisar el equipo antes de continuar.
  118. Comprobar que las puntas no se desprendan durante el uso.
  119. Si se producen fugas o aspiraciones incompletas, revisar la compatibilidad y el ajuste de las puntas.
  120. Verificar también el estado de las juntas internas cuando proceda.
  121. Registrar el volumen seleccionado cuando sea necesario.
  122. Registrar el intervalo o modelo de micropipeta utilizado cuando sea relevante.
  123. Registrar la identificación del instrumento cuando se requiera trazabilidad.
  124. Registrar la identificación de la muestra o disolución.
  125. Registrar el número de transferencias realizadas cuando sea necesario.
  126. Registrar cualquier incidencia que pueda haber afectado al volumen medido.
  127. Después de finalizar, expulsar la punta utilizada.
  128. No almacenar la micropipeta con una punta usada colocada.
  129. Comprobar que el exterior de la micropipeta permanezca limpio.
  130. Limpiar el cono de acoplamiento cuando sea necesario siguiendo las instrucciones del fabricante.
  131. Descontaminar el instrumento cuando se haya utilizado con sustancias que puedan dejar residuos peligrosos.
  132. Evitar sumergir completamente la micropipeta en líquidos de limpieza.
  133. No utilizar disolventes que puedan deteriorar sus componentes.
  134. Ajustar, cuando así lo recomiende el fabricante, la micropipeta a un volumen adecuado antes de almacenarla durante periodos prolongados.
  135. Colocarla verticalmente en un soporte apropiado.
  136. Guardarla protegida frente a golpes, caídas, polvo y sustancias corrosivas.
  137. Realizar el mantenimiento preventivo y calibración con la periodicidad establecida.
  138. Registrar cualquier operación de mantenimiento cuando sea necesario.
  139. Dejar el equipo limpio y preparado para la siguiente utilización.
  140. Registrar que la medición y transferencia del pequeño volumen se han realizado correctamente.

Importante: en una micropipeta de desplazamiento de aire, la exactitud depende especialmente de seleccionar el intervalo adecuado, mantener la micropipeta vertical durante la aspiración, utilizar una profundidad de inmersión reducida y liberar el émbolo lentamente. En el pipeteo directo convencional se aspira presionando previamente hasta el primer tope y se dispensa hasta el segundo; este orden no debe invertirse.

Medición del Volumen de un Sólido por Desplazamiento

La medición del volumen de un sólido por desplazamiento se utiliza para determinar el volumen de sólidos, especialmente aquellos de forma irregular, mediante el aumento de volumen que producen al introducirse completamente en un líquido. El volumen del sólido se obtiene calculando la diferencia entre el volumen final y el volumen inicial del líquido.

Procedimiento:
  1. Comprobar que el sólido esté limpio, seco y correctamente identificado.
  2. Verificar que el método de desplazamiento sea adecuado para el sólido que se desea medir.
  3. Comprobar que el sólido no sea soluble en el líquido utilizado.
  4. Verificar que el sólido no reaccione químicamente con el líquido.
  5. Comprobar que el sólido no absorba una cantidad significativa del líquido durante la medición.
  6. Seleccionar un líquido adecuado, normalmente agua cuando sea compatible con el sólido.
  7. Seleccionar una probeta graduada cuya capacidad permita introducir completamente el sólido.
  8. Elegir una probeta con una graduación suficientemente pequeña para la precisión requerida.
  9. Evitar utilizar una probeta de capacidad excesivamente grande para medir sólidos de pequeño volumen.
  10. Comprobar que la probeta esté limpia, en buen estado y libre de grietas.
  11. Verificar el valor correspondiente a la menor división de la escala.
  12. Colocar la probeta sobre una superficie horizontal, firme y estable.
  13. Mantener la probeta completamente vertical durante toda la medición.
  14. Añadir una cantidad de líquido suficiente para cubrir completamente el sólido cuando sea introducido.
  15. Evitar llenar excesivamente la probeta.
  16. Esperar hasta que el líquido quede completamente en reposo.
  17. Comprobar que no existan burbujas adheridas a las paredes de la probeta.
  18. Situar los ojos exactamente a la altura del menisco.
  19. Evitar realizar la lectura desde una posición superior o inferior.
  20. En líquidos que formen un menisco cóncavo, tomar como referencia la parte inferior del menisco.
  21. Leer cuidadosamente el volumen inicial del líquido.
  22. Registrar el volumen inicial como V₁.
  23. Anotar el volumen con una precisión coherente con la graduación de la probeta.
  24. No atribuir al resultado una precisión superior a la permitida por el material volumétrico.
  25. Preparar el sólido para introducirlo en la probeta.
  26. Comprobar nuevamente que esté seco externamente cuando sea necesario.
  27. Si el sólido puede introducirse directamente, sujetarlo cuidadosamente con pinzas u otro utensilio apropiado.
  28. Introducir lentamente el sólido en el líquido.
  29. Evitar dejar caer el sólido bruscamente dentro de la probeta.
  30. Evitar golpes contra el fondo o las paredes que puedan romper la probeta.
  31. Cuando el sólido sea pesado, inclinar ligeramente la probeta durante su introducción únicamente si resulta necesario para evitar impactos y volver a colocarla vertical antes de realizar la lectura.
  32. Comprobar que el sólido quede completamente sumergido.
  33. Si una parte permanece fuera del líquido, añadir más líquido o utilizar otro recipiente adecuado y repetir la medición.
  34. Evitar utilizar un volumen final superior a la capacidad de la probeta.
  35. Si el sólido flota, utilizar un procedimiento específico para mantenerlo sumergido.
  36. Cuando se emplee un hilo, soporte o elemento auxiliar, tener en cuenta su propio volumen.
  37. Determinar previamente, cuando sea necesario, el desplazamiento producido por el elemento auxiliar.
  38. Restar posteriormente su contribución al desplazamiento total.
  39. Evitar presionar el sólido contra el fondo de la probeta para mantenerlo sumergido.
  40. Observar la superficie del sólido una vez introducido.
  41. Comprobar que no existan burbujas de aire adheridas.
  42. Eliminar cuidadosamente las burbujas cuando sea posible sin retirar líquido.
  43. Mover suavemente el sólido cuando sea necesario para liberar burbujas.
  44. Evitar una agitación excesiva que produzca nuevas burbujas.
  45. Esperar hasta que el líquido vuelva a quedar completamente en reposo.
  46. Comprobar que el sólido permanezca totalmente sumergido.
  47. Situar nuevamente los ojos a la altura del menisco.
  48. Utilizar exactamente el mismo criterio de lectura aplicado al volumen inicial.
  49. Leer cuidadosamente el volumen final.
  50. Registrar el volumen final como V₂.
  51. Comprobar que V₂ sea mayor que V₁.
  52. Calcular el volumen del sólido mediante la diferencia entre ambas lecturas:

Volumen del sólido = V₂ − V₁

  1. Expresar el resultado en las unidades correspondientes a la escala de la probeta.
  2. Cuando las lecturas se realicen en mililitros, expresar inicialmente el resultado en mL.
  3. Utilizar la equivalencia 1 mL = 1 cm³ para expresar el volumen del sólido en centímetros cúbicos cuando corresponda.
  4. Mantener en el cálculo la precisión adecuada a las lecturas realizadas.
  5. Evitar conservar cifras decimales que no estén justificadas por la graduación de la probeta.
  6. Comprobar el cálculo antes de registrar el resultado final.
  7. Cuando se requiera una mayor fiabilidad, repetir la determinación.
  8. Retirar cuidadosamente el sólido de la probeta.
  9. Secarlo cuando sea necesario antes de repetir la medición.
  10. Volver a establecer un volumen inicial conocido de líquido.
  11. Repetir el procedimiento bajo las mismas condiciones.
  12. Registrar independientemente cada resultado.
  13. Comparar los valores obtenidos.
  14. Calcular el volumen medio cuando se realicen varias determinaciones concordantes.
  15. Investigar diferencias excesivas entre medidas repetidas.
  16. Comprobar especialmente posibles errores de lectura del menisco.
  17. Revisar la existencia de burbujas adheridas al sólido.
  18. Comprobar posibles pérdidas de líquido durante la introducción o retirada del sólido.
  19. Verificar que el sólido haya estado completamente sumergido.
  20. En sólidos porosos, tener en cuenta que el líquido puede penetrar en los poros.
  21. Valorar si el método de desplazamiento proporciona el volumen que interesa determinar en este tipo de materiales.
  22. En sólidos absorbentes, evitar utilizar este procedimiento cuando la absorción de líquido pueda alterar significativamente el resultado.
  23. En sólidos solubles en agua, seleccionar un líquido alternativo en el que el material sea insoluble.
  24. Comprobar previamente que el líquido alternativo no reaccione con el sólido.
  25. Tener en cuenta las medidas de seguridad correspondientes cuando se utilicen líquidos diferentes del agua.
  26. Trabajar en campana extractora cuando el líquido utilizado produzca vapores peligrosos.
  27. Utilizar los equipos de protección individual correspondientes.
  28. Evitar utilizar líquidos excesivamente volátiles cuando la evaporación pueda modificar las lecturas.
  29. Mantener aproximadamente constante la temperatura del líquido durante la medición.
  30. Tener en cuenta que el volumen del líquido y del sólido puede variar con la temperatura.
  31. Evitar realizar una lectura inmediatamente después de manipular intensamente la probeta si se requiere buena precisión.
  32. No sujetar durante mucho tiempo la zona que contiene el líquido cuando el calentamiento de las manos pueda afectar a una medida precisa.
  33. Si el sólido es demasiado grande para introducirlo en una probeta, utilizar un recipiente de desplazamiento adecuado.
  34. En estos casos, utilizar un método que permita medir de forma fiable el volumen de líquido desplazado.
  35. Si se utiliza un recipiente de rebose, llenarlo hasta el nivel correspondiente antes de introducir el sólido.
  36. Recoger todo el líquido desplazado en un recipiente adecuado.
  37. Medir posteriormente el volumen de líquido desplazado utilizando material volumétrico apropiado.
  38. Evitar pérdidas de líquido durante la recogida.
  39. Comprobar que el sólido quede completamente sumergido durante el procedimiento de rebose.
  40. Corregir, cuando sea necesario, el volumen correspondiente a cualquier elemento auxiliar utilizado para mantenerlo sumergido.
  41. Registrar el tipo de líquido empleado.
  42. Registrar la capacidad y graduación de la probeta cuando sea necesario.
  43. Registrar el volumen inicial V₁.
  44. Registrar el volumen final V₂.
  45. Registrar el volumen calculado del sólido.
  46. Registrar la unidad utilizada.
  47. Registrar la temperatura cuando el procedimiento requiera un control específico.
  48. Registrar cualquier incidencia que pueda haber afectado a la medición.
  49. Retirar el sólido cuidadosamente después de finalizar.
  50. Gestionar el líquido utilizado de acuerdo con su naturaleza.
  51. Vaciar la probeta.
  52. Enjuagarla inmediatamente cuando el líquido pueda dejar residuos.
  53. Aplicar el procedimiento de limpieza adecuado.
  54. Realizar un enjuague final con agua destilada o desionizada cuando corresponda.
  55. Dejar escurrir la probeta en posición adecuada.
  56. Limpiar y secar los utensilios utilizados para manipular el sólido.
  57. Guardar el material protegido frente a golpes y caídas.
  58. Registrar que la medición del volumen del sólido se ha realizado correctamente.

Importante: para que el método sea válido, el sólido debe quedar completamente sumergido y no debe disolverse, reaccionar ni absorber significativamente el líquido. Las burbujas de aire adheridas al sólido aumentan artificialmente el volumen desplazado y constituyen una de las principales fuentes de error. El volumen del sólido corresponde a la diferencia entre el volumen final y el inicial: V₂ − V₁.

Lectura Correcta del Menisco

En líquidos como el agua, que forman un menisco cóncavo, la lectura se realiza tomando como referencia la parte inferior del menisco. En líquidos con menisco convexo, como el mercurio, se lee la parte superior.

La lectura correcta del menisco se utiliza para determinar con precisión el volumen de un líquido contenido en material volumétrico, como probetas, buretas, pipetas o matraces aforados. Para evitar errores de paralaje, la lectura debe realizarse con el recipiente vertical y los ojos situados exactamente a la altura del menisco.

Procedimiento:
  1. Comprobar que el material volumétrico esté limpio, en buen estado y con las graduaciones claramente visibles.
  2. Verificar que el recipiente esté colocado en posición vertical.
  3. Situar el material sobre una superficie horizontal y estable cuando corresponda.
  4. Esperar a que el líquido quede completamente en reposo antes de realizar la lectura.
  5. Comprobar que no existan burbujas adheridas a las paredes del recipiente.
  6. Evitar realizar la lectura mientras el líquido esté oscilando.
  7. Identificar la forma del menisco que presenta el líquido.
  8. En la mayoría de líquidos acuosos, observar un menisco cóncavo.
  9. En líquidos que no mojan el vidrio, como el mercurio, puede formarse un menisco convexo.
  10. Situar los ojos exactamente a la misma altura que el menisco.
  11. Mantener la línea de visión horizontal y perpendicular a la escala graduada.
  12. Evitar observar el menisco desde una posición superior.
  13. Evitar observarlo desde una posición inferior.
  14. Comprobar que la marca de graduación y el menisco se encuentren en la misma línea visual.
  15. En un menisco cóncavo, tomar como referencia la parte más baja de la curva.
  16. Hacer coincidir la parte inferior del menisco con la marca o graduación correspondiente.
  17. En un menisco convexo, tomar como referencia la parte superior de la curva cuando así corresponda.
  18. Utilizar siempre el mismo criterio de lectura durante una serie de mediciones.
  19. No tomar como referencia los extremos laterales del menisco.
  20. Leer cuidadosamente las graduaciones inmediatamente próximas al nivel del líquido.
  21. Identificar el valor correspondiente a la menor división de la escala.
  22. Estimar, cuando el material lo permita, una cifra adicional entre dos divisiones consecutivas.
  23. Registrar el valor utilizando un número de cifras coherente con la resolución del instrumento.
  24. No atribuir al resultado una precisión superior a la permitida por la escala.
  25. En una probeta graduada, leer directamente el volumen correspondiente a la posición del menisco.
  26. Mantener la probeta sobre una superficie horizontal durante la lectura.
  27. Evitar sostenerla en el aire cuando ello pueda dificultar su verticalidad.
  28. En una bureta, recordar que la escala normalmente aumenta de arriba hacia abajo.
  29. Registrar la lectura inicial antes de comenzar la dispensación.
  30. Registrar la lectura final después de finalizarla.
  31. Calcular el volumen dispensado mediante la diferencia entre ambas lecturas.
  32. Utilizar el mismo punto del menisco para las lecturas inicial y final.
  33. En una pipeta graduada, leer correctamente la posición inicial y final del menisco cuando el volumen se determine por diferencia.
  34. Mantener la pipeta vertical durante la lectura.
  35. En una pipeta aforada, ajustar la parte inferior del menisco exactamente a la marca de aforo.
  36. Realizar este ajuste con la pipeta en posición vertical.
  37. En un matraz aforado, colocar el matraz sobre una superficie estable.
  38. Añadir el disolvente progresivamente hasta aproximarse a la marca de aforo.
  39. Utilizar una pipeta Pasteur o cuentagotas para realizar el ajuste final.
  40. Situar los ojos a la altura de la marca.
  41. Ajustar la parte inferior del menisco exactamente sobre la línea de aforo.
  42. Evitar sobrepasar la marca de aforo.
  43. Si se sobrepasa significativamente la marca de un matraz aforado, no retirar simplemente el exceso para corregir el volumen cuando se requiera una preparación exacta.
  44. Repetir la preparación si el error puede afectar significativamente a la concentración.
  45. En líquidos transparentes, utilizar un fondo claro que facilite la visualización del menisco.
  46. Cuando sea necesario, colocar detrás del recipiente una tarjeta blanca con una franja oscura.
  47. Situar la franja oscura ligeramente por debajo del menisco para aumentar el contraste.
  48. Evitar fondos que dificulten la identificación de la curva.
  49. En líquidos coloreados, comprobar si puede observarse claramente la parte inferior del menisco.
  50. Si la coloración impide distinguirla, utilizar el criterio de lectura especificado por el método.
  51. En algunos líquidos intensamente coloreados puede utilizarse la parte superior del menisco cuando el procedimiento así lo establezca.
  52. Registrar el criterio empleado cuando sea relevante para garantizar la reproducibilidad.
  53. Evitar interpretar la espuma como parte del menisco.
  54. Cuando el líquido forme espuma, esperar a que desaparezca antes de realizar la lectura.
  55. No utilizar la parte superior de las burbujas como referencia de volumen.
  56. En líquidos viscosos, esperar el tiempo suficiente para que el líquido termine de desplazarse por las paredes.
  57. Comprobar que el menisco se haya estabilizado antes de leer.
  58. En líquidos volátiles, realizar la lectura con rapidez para reducir pérdidas por evaporación.
  59. Evitar dejar recipientes abiertos innecesariamente durante largos periodos.
  60. Tener en cuenta que la temperatura puede modificar el volumen del líquido.
  61. Cuando se requiera elevada exactitud, realizar la medición cerca de la temperatura de calibración del material volumétrico.
  62. Comprobar la temperatura de calibración indicada en el material, habitualmente 20 °C.
  63. Evitar realizar lecturas precisas con líquidos muy calientes.
  64. Evitar también líquidos muy fríos cuando puedan producir condensación en el exterior del recipiente.
  65. Permitir que el líquido alcance una temperatura adecuada antes de realizar una medición de alta precisión.
  66. Evitar sujetar durante mucho tiempo con las manos la zona que contiene el líquido cuando se requiera elevada exactitud.
  67. Comprobar que no haya gotas adheridas por encima del nivel del líquido que puedan descender durante la lectura.
  68. Esperar unos segundos después de llenar el material volumétrico para permitir el drenaje de las paredes.
  69. Si existen gotas aisladas que no descienden correctamente, comprobar la limpieza del material.
  70. No utilizar material volumétrico cuyo interior esté contaminado con sustancias que alteren la formación normal del menisco.
  71. Comprobar que el recipiente no esté inclinado.
  72. Corregir su posición antes de realizar cualquier lectura.
  73. Evitar mover el material durante la observación.
  74. Realizar la lectura desde una posición cómoda que permita mantener los ojos a la altura adecuada.
  75. Si la marca se encuentra demasiado alta o baja para observarla correctamente, ajustar la altura del soporte o del observador.
  76. No inclinar el recipiente para facilitar la lectura.
  77. En una bureta, ajustar su altura en el soporte cuando sea necesario.
  78. Utilizar una tarjeta de contraste cuando las graduaciones sean difíciles de observar.
  79. Registrar inmediatamente la lectura para evitar errores de memoria.
  80. Incluir la unidad correspondiente junto al valor.
  81. Utilizar normalmente mililitros (mL) para material volumétrico de laboratorio.
  82. Registrar las cifras decimales de forma coherente con la escala del instrumento.
  83. En una bureta con divisiones de 0,1 mL, estimar normalmente una cifra adicional cuando la lectura lo permita.
  84. Mantener el mismo criterio de estimación entre diferentes mediciones.
  85. Evitar redondear prematuramente los valores obtenidos.
  86. Realizar los cálculos finales utilizando las lecturas originales.
  87. Cuando varias personas realicen medidas comparables, acordar previamente el mismo criterio de lectura.
  88. Esto resulta especialmente importante en líquidos coloreados o con meniscos poco definidos.
  89. Repetir la lectura cuando exista duda sobre la posición del menisco.
  90. Si se realizan medidas repetidas, comparar los resultados para detectar errores de lectura.
  91. Investigar diferencias excesivas entre determinaciones.
  92. Comprobar especialmente la posición de los ojos y la verticalidad del recipiente.
  93. Identificar como error de paralaje cualquier desviación producida por observar la escala desde un ángulo incorrecto.
  94. Tener en cuenta que observar desde arriba puede producir una lectura sistemáticamente diferente de la correcta.
  95. Observar desde abajo también produce una lectura desplazada respecto al valor real.
  96. Evitar corregir visualmente de forma aproximada una lectura realizada con paralaje.
  97. Repetir la lectura colocando correctamente los ojos.
  98. Utilizar dispositivos de lectura automática cuando el equipo disponga de ellos y el procedimiento lo permita.
  99. Verificar periódicamente que estos sistemas estén correctamente ajustados.
  100. Registrar cualquier incidencia que pueda haber afectado a la lectura.
  101. Después de finalizar la medición, vaciar el material volumétrico cuando corresponda.
  102. Limpiarlo según el procedimiento adecuado.
  103. Comprobar que las graduaciones permanezcan visibles y en buen estado.
  104. Guardar el material protegido frente a golpes y daños.
  105. Registrar que la lectura del menisco se ha realizado correctamente.

Importante: el error de paralaje es una de las principales causas de error en la lectura de material volumétrico. La posición correcta consiste en situar los ojos exactamente a la altura del menisco y mantener la línea de visión perpendicular a la escala. En líquidos con menisco cóncavo, como la mayoría de disoluciones acuosas, la lectura se realiza en la parte inferior del menisco.

Elección del Material según la Precisión Necesaria

NecesidadMaterial recomendado
Medida aproximada de volumenProbeta
Volumen fijo de alta precisiónPipeta aforada
Volumen variable precisoPipeta graduada
Dosificación muy precisaBureta
Preparar un volumen exactoMatraz aforado
Volúmenes muy pequeñosMicropipeta
Masa rutinariaBalanza de precisión
Masa de alta precisiónBalanza analítica
Errores Frecuentes en la Medición de Masa y Volumen
  • No tarar correctamente la balanza.
  • Pesar directamente sobre el plato.
  • Realizar la lectura antes de que la balanza se estabilice.
  • Utilizar material volumétrico inadecuado.
  • Leer incorrectamente el menisco.
  • Sujetar material volumétrico calibrado por zonas que puedan calentarse.
  • Utilizar una probeta cuando se necesita elevada precisión.
  • Dejar burbujas en pipetas o buretas.
  • Sobrepasar la marca de aforo.

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Preguntas Frecuentes
¿Qué instrumento es más preciso para medir un volumen?

Depende del objetivo:

  • Para medir y transferir un volumen fijo con máxima precisión: pipeta aforada.
  • Para preparar una disolución hasta un volumen exacto: matraz aforado.
  • Para medir volúmenes variables con gran precisión: bureta.
  • La probeta es menos precisa que los anteriores.

Si hablamos estrictamente de medir y transferir un volumen determinado, la pipeta aforada suele ser la opción más precisa.

¿Qué diferencia hay entre una probeta y una pipeta?

La pipeta es más precisa; la probeta es más práctica para medidas aproximadas o generales.

¿Por qué hay que tarar una balanza?

Hay que tarar una balanza para poner la lectura a cero después de colocar el recipiente de pesaje. Así, la balanza descuenta la masa del recipiente y muestra únicamente la masa de la sustancia que se está pesando.

¿Cómo debe leerse correctamente el menisco?

El menisco debe leerse colocando los ojos a la misma altura que la superficie del líquido, para evitar errores de paralaje.

En líquidos como el agua, que forman un menisco cóncavo, la lectura se realiza tomando como referencia la parte inferior del menisco. En líquidos con menisco convexo, como el mercurio, se lee la parte superior.

¿Qué material se utiliza para medir volúmenes muy pequeños?

Para medir volúmenes muy pequeños se utilizan principalmente micropipetas, especialmente cuando se trabaja con microlitros (µL).

Para volúmenes pequeños pero mayores también pueden utilizarse pipetas graduadas o pipetas aforadas, según la precisión necesaria.

¿Qué diferencia existe entre una balanza de precisión y una balanza analítica?

La balanza de precisión mide masas con buena exactitud, normalmente con resoluciones de 0,01 g o 0,001 g, y se utiliza en pesadas rutinarias de laboratorio.

La balanza analítica ofrece una precisión mucho mayor, habitualmente de 0,0001 g, y se emplea en análisis cuantitativos y trabajos donde pequeñas variaciones de masa pueden afectar al resultado.

En resumen: la balanza analítica es más sensible y precisa que la balanza de precisión.

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